Memorias de un tambor

El pueblo español es tan antiguo que sólo leyendo periódicos es imposible entenderlo bien

ESTEBAN GONZÁLEZ PONS

En Bruselas duermo solo en casa. De joven era capaz de dormir a pierna suelta en cualquier lugar, pero ya no. De cincuentón la soledad y los recuerdos me desvelan. Me cuesta conciliar el sueño si noto demasiado silencio a mi alrededor porque me oigo pensar. O porque me hablo a mí mismo para evitar la cháchara de los fantasmas, no sé. El caso es que ya en Madrid me acostumbré a irme a la cama con la radio encendida, dejándome acunar por las tertulias y deportes. Sin embargo, últimamente la política y el Valencia con sus desgracias me excitaban más que otra cosa. Así que se lo comenté a mi hijo y él me dio la solución: «Papá, ¿por qué no te cambias a la Historia de España?».

De este modo peculiar llegué a Memorias de un Tambor y ahora les confieso que ya no escucho nada más. Se trata de un podcast sin ánimo de lucro sobre Historia de España. Un podcast, para entendernos, es como un programa de radio, pero que se atiende directamente en internet o en alguna aplicación del móvil. Lo dirige José Carlos García, un divulgador de mi quinta que de forma altruista cada mes graba y comparte una charla de un par de horas sobre un tema histórico. En la web están disponibles 64 programas que van desde la primera vuelta al mundo hasta Gibraltar, pasando por la guerra de la Conchinchina o por Trafalgar (mi favorito). José Carlos se gana la vida como informático y Memorias de un Tambor lo hace por amor al arte, digo a la Historia, digo a España. Cualquiera que haya disfrutado con la revista 'Historia y Vida' encontrará en Memorias de un Tambor su continuación natural.

Si José Carlos supiera que se ha convertido en la voz a la que más caso hago después de la de mi mujer lo mismo el pobre se llevaba un susto. Gracias a él me ducho, hago deberes, preparo ensaladas y ¡me duermo!, haciendo muecas al hombre de Atapuerca, emboscando a los cristinos con Zumalacárregui o levantando la pica en Flandes. ¿Quién quiere infantilizarse en Twitter cuando puede silbar un himno con el general del Riego, acostarse con Isabel la Católica o comentar el brexit con Blas de Lezo? El pueblo español es tan antiguo que sólo leyendo periódicos es imposible entenderlo bien. Todo lo que nos pasa ya nos sucedió antes.

Elvira Roca Barea recuerda que la famosa conquista de la frontera del oeste de las películas de vaqueros es una mentira y gorda porque, tras aquellos horizontes lejanos de California y Nuevo México, ya estábamos establecidos hacía mucho los españoles. Que las caravanas de «La casa de la pradera» no llegaron a tierras desconocidas y que los indios hablaban castellano como si fueran de La Rioja. Pues así todo. Si dejamos que nos escriban el pasado seguiremos viviendo un presente enajenado. Conocer la Historia de España debería importar como saberse la Constitución. La memoria de España es nuestra memoria personal, aunque no lo sepamos.

 

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