Melonadas

Los periodistas de política son admirables: entrar en la maraña de la administración requiere las virtudes de Sherlock Holmes

F. P. PUCHE

Admiro a los periodistas obligados a hacer información política. Su capacidad analítica, su instinto, tiene que superar al de Sherlock Holmes o Hércules Poirot. Averiguar quién es el responsable de los horarios comerciales en medio de la jungla de cargos del Consell tiene más mérito que aterrizar en el Mar de la Tranquilidad de la Luna.

La administración se ha convertido en arcano. Para hacer información competente se necesita saber no solo quién dará la tabarra a los centros comerciales sino de qué partido de los que integran una coalición que gobierna por triplicado es la persona cuyas decisiones interesan. Los empresarios enloquecieron hace tiempo. Y muchos han tomado la sabia decisión de no trabajar para la administración. Caballer lo acaba de anunciar: tirar un piro-musical en la Marina por la Feria de Julio lleva más papeleo, más permisos, burocracias y esperas que lanzar al espacio el Apolo XI desde Cabo Cañaveral.

Hay cansancio, hay deserciones: seguro que se desvían inversiones. Gobernarán, sí, pero lo harán para ellos, ensimismados en su canónica concepción. La gente ya ha aprendido a pasar de ellos; la gente genera riqueza, economía, empleo y cultura a pesar de ellos, por encima de quiénes sean ellos. ¿Pero qué más da quién lleve Ferias y Fiestas en el Ayuntamiento? La maraña de trabas está ahí; a la ancestral se ha unido la triplicada y el resultado es una espesa selva de contrariedades. ¿Qué más da quién lleve Cultura si el presupuesto será el mismo? El esfuerzo, en todo caso, sabemos que lo reservará para 2021, el 90 aniversario de la República.

El IVAM tira agua fresquita pero no tiene para comprar un Calder. Ellos mismos se dan cuenta de que son y generan bloqueo; saben que lo del Palau de la Música va para largo y limitan tanto las preguntas de la oposición como las respuestas a los abonados. Pero yo confío en que la gente, poquito a poco, discurrirá más: si toda la programación del Palau de la Música se puede trasladar sin agobio al Palau de les Arts lo que estamos diciendo al mundo es que los dos están mal gestionados, infrautilizados. Porque herramientas culturales de ese calibre no debería tener fechas disponibles, como no las tiene --por razones de rentabilidad-- un buque de contenedores o un Airbus 380.

De vez en cuando nos salva, sin embargo, la sensatez de los tribunales: ¿Cómo cerrar la planta depuradora de Pinedo en la tierra que todavía no ha sabido averiguar de dónde proceden los misteriosos vertidos incontrolados? Veamos, sin embargo, esa dirección general de Aguas en qué lugar de la galaxia burocrática se encuentra. ¿A qué parte del partido se debe? Al principio, las órbitas de los vehículos espaciales se calculaban a mano: estos días se está valorando de nuevo el trabajo ímprobo de la profesora Katherine Johnson. Pero a mí me gustaría poder ponerle delante la lista de cargos del Consell y pedirle: haga usted un organigrama eficiente con ese montón de melones.