Mejor todos castrados

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

El riesgo de poner un titular provocador como el de esta columna es que no se te entienda o que el lector se quede ahí, no complete la lectura del texto, como si de verdad estuvieras proponiendo algo así. No está España ni para sutiles ironías ni para boutades como la de abogar por el derribo del acueducto de Segovia porque al fin y al cabo fue una obra producto de la represión del Imperio romano sobre Hispania, enseguida se movilizan los segovianos creyendo firmemente que su milenario patrimonio está en peligro. Así que acepto no gustosa pero sí resignadamente el linchamiento al que presumiblemente seré sometido por el pensamiento único que verá en mi reflexión no un intento de crítica constructiva sino un alineamiento con el machismo más rancio y el patriarcado dominante.

El legislador, es decir, los políticos, cometen siempre el error de creer que mediante leyes, reglamentos y decretos pueden acomodar la realidad a sus designios. Cuando, aprobadas todas esas normas, el problema que se trataba de resolver sigue vigente viene entonces la frustración. Es lo que ha ocurrido con la violencia de género, una lacra que no desaparece por más leyes que aprueben, campañas de concienciación que pongan en marcha o incremento de medidas de seguridad y control que apliquen. Ahora es el turno de los delitos sexuales. Venden a una sociedad ingenua que reformando el Código Penal poco menos que se acabará con una perversión (la del hombre que por la fuerza somete a la mujer) que acompaña al sexo varón desde el principio de los tiempos. Y en lugar de mejorar el texto legal y de formar a jueces y fiscales para que sean más sensibles a una realidad compleja (la que impone el choque entre la libertad sexual y el irrenunciable derecho de toda mujer a decidir sobre su cuerpo) optan por criminalizar al varón y por invertir la carga de la prueba, que al final es de lo que se trata. Porque por mucho que todo se intente resumir en el simplón «sólo sí es sí», al final, como siempre, en un caso de violación tendrá que ser un tribunal el que a partir de las pruebas y de los testimonios presentados crea a la la mujer o al hombre. ¿Tendrá entonces que demostrar el varón que ella efectivamente consintió la relación sexual? ¿Y cómo lo podrá hacer, con una declaración firmada de la mujer, con un vídeo en el que aparezca diciendo claramente un 'sí'? ¿Queda, por tanto, sometido todo hombre a la sospecha de ser un potencial violador que puede ser señalado y condenado por la opinión pública por una simple acusación? ¿Tienen todos los hombres que pagar por las culpas evidentes de La Manada y del resto de canallas que ofenden no sólo a su género sino a la raza humana? ¿Por qué no mejor castrar a todos los hombres y así terminamos con el problema?

Fotos

Vídeos