Medio siglo después de un hito

FERRAN BELDA

Perifèric Edicions nos brinda la posibilidad de revisitar 'Assaig d'aproximació a 'Falles folles fetes foc'', una novela fundamental en la historia de la narrativa valenciana contemporánea. La única escrita por Amadeu Fabregat. Una obra que sufrió un triple infortunio. Constituir un ejercicio literario tan rompedor como inaccesible tras el naturalismo de 'Els horts', de Martí Domínguez. Publicarse cuando la venta de libros en valenciano era muchísimo más testimonial. Y terminar siendo arrastrada inmerecidamente por la áspera reacción que provocaron algunas de las astracanadas parafalleras que se produjeron con posterioridad a su aparición, que es de lo que me propongo hablarles hoy. 'Assaig d'aproximació' gana el Premi Andròmina de 1973. Tres i Quatre la publica al año siguiente «con numerosas erratas y omisiones», según se indica en la solapa de la edición de Perifèric. Y, aunque no se convierte en un superventas, Fuster asegura que «es -y será- un hito» en las letras valencianas, mientras que Àlex Broch la califica de «extraordinariamente madura» en LAS PROVINCIAS del 27-05-1975. Ocurre, sin embargo, que unos meses después, 'Ajoblanco' lanza un monográfico sobre las fallas que levanta ronchas entre los festeros y es un artículo de Fabregat en torno a 'La fallera mecánica', un cortometraje de Lluís Fernández que llevaba un año proyectándose fuera de los circuitos habituales con más pena que gloria, el que más ira concita. La batalla de Valencia está en todo su apogeo y la campaña desatada contra la revista culmina con una condena a cuatro meses de clausura y una multa a la empresa editora de 250.000 pesetas. Con todo y con eso, lo peor no fueron las ofensas a los tirios ni las amenazas de los troyanos. Lo peor fue que el incidente abrió una brecha entre la fiesta y la izquierda que tardó más de una década en cerrarse. Buena prueba de ello es que el primer estudio académico de esta gran manifestación festiva data de 1990. Y que ni cumplimentando los trámites necesarios lograron los miembros de la Falla King Kong, vástagos de buenas familias, que la JCF dejara de considerarlos intrusos porque, entre otras cosas, se negaban a enfundarse el uniforme oficial y se vestían a la antigua usanza. Tuvieron que pasar décadas para que la totalidad del censo fallero secundara a la King Kong en lo tocante a indumentaria. El trabalenguas de Fabregat, 'Falles folles fetes foc', se incorporase por méritos propios al idioma popular y diera nombre a un sinfín de cosas. 'Assaig d'aproximació' figurase entre las mejores novelas ambientadas en Valencia elegidas en una votación organizada por 20 Minutos. Y, por lo demás, Compromís designara concejal de fallas a un militante al que no se le caen los anillos por enarbolar la Senyera coronada. «Un pequeño paso» comparado con el hecho de que días atrás se estrenase un docudrama en el que Zaplana se calza a una fallera mayor vestida de pontifical y no se escandalizara nadie.