Más de lo mismo

Para nuestros políticos, la primera semana de septiembre es igual a la de cualquiera de las cuatro estaciones

CURRI VALENZUELA

Niños y jóvenes están llenando sus mochilas de los libros necesarios para su nuevo curso escolar; sus padres, madres y hermanos mayores se han mirado en el espejo de cuerpo entero el día en que regresaron de las vacaciones y han corrido a volverse a apuntar al gimnasio que les permita encajar en la ropa de entretiempo; las consultas de especialistas para curar todos los males se saturan de pacientes con prisas para reanudar sus tratamientos y las empresas encierran a sus ejecutivos para planificar el año de actividad que realmente empieza ahora y no el uno de diciembre. Pero para nuestros políticos, la primera semana de septiembre es igual a la de cualquiera de las cuatro estaciones. Solo nos ofrecen más de lo mismo. O sea, nuevas dosis de su incapacidad para pactar un Gobierno de la Nación que nos saque de la parálisis institucional que nos aqueja desde hace cuatro años.

Para entretenernos a costa de ellos tenemos las encuestas con las que los medios de comunicación nos quieren poner al día de lo que puede suceder, que también consiste en más de lo mismo. Suponiendo que Pedro Sánchez se salga con la suya, que parece lo más probable, habrá elecciones en noviembre, que ganará de nuevo, aunque quedará lejos de la mayoría absoluta, con lo cual volveremos a las mismas. Para gobernar tendrá que pactar de nuevo con Podemos y los nacionalistas a menos que PP y Ciudadanos se abstengan. Por qué Pablo Iglesias va aceptar entonces lo que ahora no quiere tragar constituye una incongruencia tan grande como la posibilidad de que el centro derecha le conceda el poder para gobernar durante cuatro años del brazo de esos socios.

Sánchez presenta hoy su oferta de programa a Podemos, que ya era hora. 300 medias «progresistas» (sic), a las que Pablo Iglesias casi no puede poner pegas sobre el papel. Parece el último intento del presidente en funciones para evitar elecciones, lo que necesita que Podemos se resigne a no formar parte del Gobierno. Para ello les asusta con las encuestas, esas que pronostican que los votantes de izquierdas les pueden abandonar de forma masiva. Pablo Casado hace lo mismo cuando se empeña en su proyecto de España Suma para integrar de facto a Ciudadanos y Vox dentro del PP metiéndoles susto en el cuerpo sobre sus posibles bajones electorales. Como Sánchez, Casado sabe que su proyecto es imposible pero igual que el lider del PSOE esta jugando a llevarse votos de los partidos con los que comparte principios ideológicos.

Lo que ni ellos, ni ningún otro líder político nacional hacen estos días es dar respuesta a las preocupaciones de los ciudadanos. Quienes se plantean cómo minimizar el paron del crecimiento económico y del crecimiento del empleo, la mala calidad de la educación, la subida de los precios del material escolar y la cesta de la compra están cada día más lejos, y más hartos, de su incapacidad para empezar a gobernar.