Mario Picazo

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

No se quejen tanto de la lluvia, del viento o de la bajada de temperaturas. Si estos días su principal preocupación depende del cielo pueden darse por afortunados. Cuando la enfermedad, la tristeza o algún tipo de desgracia nos acecha a nosotros o a las personas que queremos, el tiempo es lo que menos nos importa. Cuando las cosas van mal no hay momento para lamentarse de los aguaceros ni tampoco para inquietarse ante un mar embravecido donde resulta imposible bañarse. Todavía no se ha inventado la aplicación para que el móvil nos ofrezca el parte de las altas presiones cotidianas, la dirección del aire respecto a la estabilidad afectiva o la fuerza de las olas de la marejada laboral, pero no hace falta ser Mario Picazo, Roberto Brasero, Mónica López o Victoria Roselló para saber que las borrascas más perturbadoras, es decir, las que trastocan el paisaje y el paisanaje vital, no se anuncian en los informativos de televisión. Por cierto, ha dejado de llover.