Mantillas contra piercings

El nuevo consejero de Hacienda tiene intención de lanzar la mayor rebaja fiscal de la historia de Madrid

JUAN CARLOS VILORIA

Los liberales han entrado a saco en el Gobierno de la Comunidad de Madrid; en el motor de la economía española; el banco de prueba de las políticas que más adelante pueden extenderse por todo el territorio nacional. Nunca como hasta ahora las ideas liberales cocinadas durante años en la Fundación FAES de José María Aznar tienen la posibilidad de plasmarse en un gobierno tan influyente. Isabel Díaz Ayuso, la nueva presidenta, se ha rodeado de lo más granado del sector liberal del PP con Fernández Lasquetty a la cabeza. En el horizonte ya se puede oler el ozono de la tormenta política que se avecina en un ambiente cargado de electricidad. Porque, enfrente, van a tener una durísima oposición de errejonistas, podemitas, socialistas, desilusionados por el enésimo fracaso en el asalto al gobierno madrileño. La calle, los empleados públicos, los sindicatos, movilizados por el social-populismo, no se lo podrán fácil al gobierno de coalición de Díaz Ayuso.

Liberales contra populistas. Mantillas contra piercings. Libre mercado, libre educación, libre sanidad, contra carga fiscal, escuela pública, sanidad sin intervención privada. Y del resultado de esa batalla dependerá mucho hacia dónde se inclinará la política española en los próximos años. Como aperitivo de la revolución liberal, el nuevo consejero de Hacienda tiene intención de lanzar la mayor rebaja fiscal de la historia de Madrid. Una rebaja fiscal de todos los tramos del IRPF y una amplia batería de deducciones fiscales a jóvenes, familias, alquiler, herencias. La renta disponible de los contribuyentes en la capital de España podría aumentar hasta el 5,5% y reducir la carga fiscal entre trescientos y cuatrocientos millones de euros. Una apuesta fuerte. Los barones socialistas se remueven en sus sillones. Todos están justo en la otra trinchera impositiva. Que paguen los ricos es su eslogan. En la práctica, que paguen todos los paganos. No quieren dejar en evidencia su voracidad fiscal en contraste con el 'paraíso' madrileño.

La batalla de Madrid se presagia despiadada. El momento de antesala de una recesión económica puede ser una delicada coyuntura para reducir ingresos y dejar temblando el Estado de bienestar. El auge de los movimientos feministas, gais y minorías varias chocará frontalmente con un ejecutivo que pretende el retorno a parámetros sociales más conservadores. El laicismo lampante no favorecerá exhibiciones de mantilla y procesión. Y qué hablar de la libertad de educación y elección de centro y autonomía de los padres en la formación de sus infantes, en medio de una guerra interminable entre educación pública y concertada. La familia tradicional y la extensión de nuevos núcleos familiares será otro terreno de pulso e0ntre mantillas y piercings. Dos modelos de sociedad absolutamente contrapuestos se baten en duelo en la CAM. El que gane tendrá despejado el camino a Moncloa.