El mango de Pedro Sánchez

BORJA RODRÍGUEZ

Un tipo que para defender sus convicciones deja su escaño dimitiendo como diputado y a continuación anuncia que se sube a un coche para recorrer toda España para volver a presentarse a las primarias de ese mismo partido, es cosa de locos. Que a los ocho meses de su dimisión lleguen primarias y que ese mismo tipo las gane, cuanto menos es para hacérselo ver. Ese es Pedro Sánchez, que se compra colchón nuevo nada más entrar a Moncloa. Genio y figura o ¿un kamikaze como muchos piensan? El regalito que ha dejado con su decisión de adelantar las elecciones al próximo 28 de abril debiera hacernos reflexionar sobre la supuesta 'locura' política de este hombre. La realidad es que no ha dejado a nadie contento ni indiferente con una decisión tomada unilateralmente para dar paso de inmediato a una espectacular pre-campaña electoral por tierra, mar y Falcon; perdón, aire. Mítines de fin de semana, entrevista en TVE y hasta la publicación del libro 'Manual de resistencia', toda una declaración de intenciones. Cuidado con el ciudadano Sánchez y lo digo por aquellos que piensen que vive falto de cordura, a ver si le va a dar la vuelta al marcador como ya lo hizo con las primarias, para acabar siendo presidente del Gobierno de España. En numerosas ocasiones los que seguimos el minuto y resultado de la vida política no somos conscientes de la realidad que llega al ciudadano de a pie y he comprobado en más de una ocasión que el votante de centro izquierda ahora solo tiene una referencia y es la del PSOE. Que de toda la información que a nosotros nos sobrepasa no le llega nada y lo de las citas electorales poco o nada le trastoca su vida diaria. En una vida paralela, en otra órbita, casi en otro mundo, los políticos se vuelven majaras para establecer una estrategia que les permita visibilizarse de una manera efectiva. Sánchez miente, tergiversa, actúa, convence: tiene la sartén por el mango. Después de las elecciones generales y a menos de un mes para las autonómicas, es misión imposible desarrollar un mítin para los comicios del 26 de mayo con un argumento de políticas locales. Gane o pierda Sánchez, de poco o nada servirá que los candidatos de cada ciudad, de cada pueblo, se dejen la piel en explicar sus propuestas. Es más, será injusto hasta para aquellos políticos cuya gestión en los últimos cuatro años haya sido buena, pero se vean penalizados por el contexto del momento. El dramaturgo francés Molière decía: «es cosa admirable que todos los grandes hombres tengan siempre alguna ventolera, algún granito de locura mezclado con su ciencia». Pero Sánchez es más como el Quijote de Cervantes, como ese loco convencido, con fe, con ilusión y con una ventolera mucho más intensa que la de Molière. Armas que desquician al más duro de los adversarios.