Los malditos imprevistos

La sociedad valenciana no está bien preparada para las adversidades

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

Y de repente, cuando todo parecía estar bien, la puñalada de la realidad: Rodrigo se puede ir, se lo quiere llevar otro equipo, se descompone el cuadro, el equilibrio de las expectativas. El fútbol, quién lo había de decir, es la metáfora más adecuada para entender la vida, tanto la privada como la pública. Todo estaba bien, dentro de lo que cabe, pero de repente el paisaje se desencuaderna y es preciso volver a empezar.

En medio de las vacaciones, llegan mazazos inesperados. A Plácido Domingo, por ejemplo, nos lo acaban de jubilar. Los rumores, o noticias, sobre presuntos abusos con compañeras de reparto, suenan a final abrupto de una carrera brillante. Si el patronato de la Ópera de Los Ángeles abre una investigación, tu pasado se convierte en enemigo y tu carrera está al caer. De poco vale pensar que Mozart mismo escribía papeles de mezzosoprano pensando en las muchachitas en flor que querían despuntar. Con las costumbres que corren en 2019, el tiempo del tenor se termina y da igual que parezca injusto, cruel o desproporcionado.

«¿Cómo le dices que no a Dios?», reflexiona ahora una de las mujeres seducidas. Es la más contundente metáfora para analizar las relaciones de los humanos con el poder, que se manifiesta en el maldito instante de la tentación. Y nos sirve tanto para la esfera privada -renuncias y ascensos, claudicaciones y vida asegurada, rendiciones y recompensas- como para lo que llamaríamos, por decir algo bonito, las sutilezas de la vida política.

La sociedad valenciana parece una de las más inermes ante la llegada de las adversidades. Vean el Palau de la Música. Parecería que no sabe forjarse escenarios negativos, que es tan confiada que no imagina bien lo malo que puede venir. ¿De verdad creemos que se va a abordar el problema de la financiación? ¿Estamos seguros de que se resolverá sin secuelas el asunto del peaje de las autopistas? ¿Tiene el presidente Puig un plan para el caso de una repetición de elecciones?

La Virgen de Agosto enciente fiestas en todas partes. La Valencia alegre y confiada ordena sus vacaciones a tenor del calendario de cada barrio: me quedo o me voy; acudo o me alejo... Pero no parece haber planes para la ya próxima temporada. En medio del huracán, Les Arts también ha tenido que asumir que tiene un problema: con Plácido Domingo, que ha de cantar 'Nabucco' en diciembre, y con su franquicia, que era una etiqueta valenciana de prestigio.

Demasiado azar a la vista, demasiada confianza colectiva. Frágil, desprevenida, la sociedad valenciana parece falta de convicciones y quebradiza ante el halago del poder. En el pasado, ese «¿Cómo le dices que no a Dios?» lo hemos visto correr muchas veces en nuestras relaciones con Madrid, el eterno ingrato; o en las seducciones de la moda que se llevaba en cada temporada.

El buque Open Arms, mientras tanto, no está a la deriva, como se dice: tiene un objetivo desde que zarpó. No en balde lleva a bordo una unidad móvil de TVE.