Mala feminista

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Q ue la clase política se pelee por anotarse tantos (con razón o sin ella) es algo que practican todos los partidos, incluidos los que no han tocado poder. Las palabras de Carmen Calvo respecto a la genealogía del feminismo sonaban un poco infantiles, como cuando éramos niñas y en un juego improvisado alguien gritaba 'me pido primer', luego se oían las voces de 'segun', 'tercer'... Todo muy de chincha y rabia. La lucha por la igualdad no va de eso, sino de sumar. «Prefiero ser una mala feminista que no serlo en absoluto», dice Roxane Gay, autora de 'Mala feminista' (Capitán Swing), un libro que no da lecciones sino que apuesta por tumbar los corsés del movimiento para ensancharlo de cara al futuro. Las peores gafas con las que observar el mundo y mirar al mañana -de las que huye la escritora estadounidense- tienen nombre: maniqueísmo. Estas lentes se usan sin distinción de sexo, raza, estatus económico, posición social e ideología. Y así nos va.