LUIS ARCHELÓS, UN ARTISTA EN EL CAMINO

El deportista del Valencia FC fue, además de un excelente atleta, un destacado artista gráfico

LUIS ARCHELÓS, UN ARTISTA EN EL CAMINO
JOSÉ RICARDO MARCH

El miércoles por la mañana una foto de Luis Archelós, miembro de la sección de atletismo del Valencia FC durante los años 20 y 30, se hace viral en Twitter. No se trata, por desgracia, de un reconocimiento póstumo a los éxitos deportivos alcanzados por el personaje, sino de algo mucho más liviano e intrascendente, que raya, incluso, en lo grotesco: la foto, timbrada con la leyenda «Sergio Ramos en su etapa en el Valencia en la temporada 1903/04», se ha colado en la red como consecuencia del indudable parecido físico entre nuestro atleta y el jugador sevillano. La historia lleva varios cientos de retuits y unos cuantos comentarios que lindan con la franca burla cuando reparo en ella y decido intervenir.

A través de un breve hilo explicativo comento un par de datos acerca del corredor que están al alcance de cualquiera que introduzca su nombre en cualquier buscador de Internet: que Archelós pertenecía a la potente sección atlética del Fe-Ce, era especialista en trayectos largos, amante de los retos y que, por ello, decidió embarcarse en 1926 en un proyecto, la Vuelta a España a Pie, que completó con éxito junto a sus amigos Manuel Lora y Vicente Cucarella. La respuesta al conocer la identidad del personaje es abrumadora. Muchos valencianistas y curiosos, atraídos por la fuerza de la historia, se hacen eco de la misma. Hay incluso tres o cuatro medios de comunicación que, tomando como base el hilo, dan cuenta de la identidad de Archelós y sus proezas.

Como Twitter es a fin de cuentas una herramienta de microblogueo que impide trenzar grandes relatos, creo interesante emplear este espacio para comentar algún detalle más acerca del personaje, que en su momento, y junto a otros atletas como Pepe Andrés 'el Roget' o Lora, rivalizó en popularidad con los Montes, Cubells o Peral. Archelós ingresó en el Valencia a comienzos de los años 20, captado por Vicente Salvatierra, coordinador de la sección (y quien, por su infatigable labor como promotor y entrenador atlético, merecería una calle en la ciudad), y muy pronto se destacó entre la nutrida colección de deportistas de la Valencia de la época. A zaga del Roget, dominador de las pruebas que aquí se disputaban, Archelós alcanzó con frecuencia los puestos de honor en competiciones como la Vuelta a Pie a Valencia, en cuya primera edición, celebrada en 1924, se clasificó en segundo lugar.

Cualquier otro atleta se hubiera conformado con seguir ese camino. Pero Archelós era un inconformista nato y pronto decidió especializarse en las carreras de largo recorrido. Así, en mayo de 1926 se dirigió, junto con Lora, Cucarella y Juan Palmero, a Salvatierra para que patrocinara un empeño tildado por muchos de imposible y absurdo: la realización de una Vuelta a España a pie que consistiría en bordear todas las fronteras terrestres y marítimas del país. En total, los atletas cubrieron una distancia de 3353 kilómetros en 80 etapas. Enfundados en sus equipaciones, en las que destacaba el escudo del murciélago, recorrieron caminos de cabras y carreteras entre aclamaciones y regresaron a Valencia convertidos en héroes. Pocos días después, requeridos por el presidente valencianista Facundo Pascual, completaron la gesta con 350 kilómetros más en dirección a Madrid, donde fueron recibidos por el entonces presidente del gobierno, Primo de Rivera, y el rey Alfonso XIII. Los interesados en conocer en amplitud la historia pueden echar un vistazo al capítulo que dedico a la hazaña en mi libro 'Moneda al aire', en el que reconstruí, de la mano de abundante información de archivo (gran parte de ella inédita) la emocionante travesía.

No contento con haber inscrito su nombre con letras de oro en la historia de nuestro deporte, a comienzos de los años 30 Archelós, reconvertido en preparador de atletas de medio fondo, acompañó y auxilió a Lora durante la realización de otra mayúscula gesta, el raid París-Valencia (1600 kilómetros en 16 días), en la que Luis solo dejó de completar el tramo entre Toulouse y Barcelona por una repentina enfermedad. Fue, seguramente, el canto del cisne de su trayectoria deportiva. A partir de ese momento se concentró en su carrera como artista gráfico, que había iniciado a finales de los 20 como dibujante en revistas como 'Ilustraciones' o 'Actualidades', que prosiguió como bocetista y cartelista fallero y completaría después de la guerra como pintor especializado en bodegones y paisajes.