Luigi 'el verde'

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Mi amigo Luigi apuesta por la educación privada. En su día, con la ayuda de un buen sueldo en el bolsillo, optó por un centro de postín para su vástago, de enseñanza bilingüe, transporte escolar y sin la necesidad de preocuparse por ratios y distritos para acceder al aula escogida. Un colegio en el que el valenciano no es obligatorio sino optativo, un centro que cuesta muchos cientos de euros al mes. Mi amigo Luigi tenía un sueldo de obrero, casi de sol a sol, de esos que hay que ajustar para llegar a fin de mes con muchas penas y poca gloria. Luigi 'el verde', como lo llamamos entre los colegas por el personaje del juego de Nintendo, nos juró un día que se engancharía a la teta pública para prosperar en lo personal y en lo económico. Luigi se movió bien, desde abajo, y lo primero que cazó fue un sueldo de confianza. De esos que te permiten trabajar poco y cobrar mucho. La ganga del asesor. Donde es más importante dejarse ver que agachar el lomo. Luigi no es tonto. Enarboló la bandera de la sanidad y la educación pública, del veganismo, del animalismo, de la quinoa y el jengibre, de una ciudad sin humos y si alguien se lo pide se alistará a la cruzada contra los pollos violadores. Todo aderezado con cierto bufoneo para sumar visibilidad. Pero Luigi traiciona sus principios en la intimidad, aparca el programa electoral y apuesta en este caso por una educación alternativa a los principios de la izquierda de la izquierda. Ni es el primero ni será el último. Por ahí se ha visto a mucho hijo/a de rojo vestido de pijo con suéter de pico y escudo bordado o con falda de tablas y calcetines altos. No hace mucho el alcalde de Valencia apostó por el IVO, un centro concertado por la moda de la nueva política. La izquierda se privatiza acunada por sueldos de muchos miles de euros y Luigi pecó hace ya mucho tiempo.