YA LLEGARÁ EL ANÁLISIS, QUEDA LA FINAL DE COPA

FERNANDO GÓMEZ

Tendremos Champions League la temporada que viene. Algo que permitirá afianzar la plantilla y planificar con un soporte económico considerable y tranquilidad, mucha tranquilidad, la necesaria mejora de la misma. Pero antes de analizar, a disfrutar. Supone una alegría inmensa volver a disputar la mejor competición de clubes a nivel europeo, ya no sólo y principalmente por la inyección económica que supone, sino porque en lo deportivo es un auténtico privilegio estar ahí. Somos un club de fútbol, obviamente absorbido o integrado en la estructura y dirección de una sociedad anónima, pero cuya actividad y resultados al final del ejercicio se valora mejor o peor por la obtención o no de los objetivos deportivos. Y el Valencia por su historia, capacidad, plantilla y presupuesto pocas veces debería abandonar esta situación de bonanza. Y afianzarla a medio plazo para crecer, primero recuperar y después seguir creciendo. Optimizar y rentabilizar.

Ya llegarán los análisis, ya que aún queda la Copa. La Liga nos otorgó la posibilidad de alcanzar tan deseada clasificación y el equipo lo aprovechó. Son treinta y ocho puntos en esta segunda vuelta. Puntuación magnífica, media inglesa, dos puntos por partido jugado, ahora bien, son sesenta y uno en total. Aun sumando treinta y ocho hemos tenido que acompañar nuestro éxito con el fracaso de otros proyectos, principalmente el del Sevilla, que tampoco llegó al objetivo de puntos esperado, y el comprensible tropiezo del Getafe en Barcelona en la penúltima jornada.

Pero ya llegará el análisis, aún queda la Copa. En Valladolid, un partido muy parecido al que se jugó la semana pasada ante el Alavés en Mestalla. El rival fue mejor hasta que el Valencia sacó dos goles de ventaja en el marcador. A partir de ahí, un equipo seguro y tranquilo, en ambos partidos, ya que no se veía ni capacidad, ni necesidad en el contrario. Disculpable y comprensible, aunque las razones por las que el Valencia jugó peor que el contrincante en esas fases de ambos encuentros son las mismas que han acompañado al Valencia cuando nuestros competidores han jugado mejor y han hecho más cosas de las que debían contra un equipo superior en plantilla y en presupuesto.

Pero ya llegará el análisis, aún queda la Copa. Un Valencia que recupera a Kondogbia, con lo que Marcelino los tiene a todos -salvo Denis Cheryschev- disponibles para la final y que tras la obtención de la cuarta plaza en Liga, seguro se juega con menos miedo al error, menos miedo a la derrota, más personalidad, teniendo muchísimo que ganar y no tanto que perder. Ahora bien, que tengan todos muy claro, que se debe intentar. El Valencia casi siempre compitió bien contra este tipo de rivales, y para los aficionados, muchas veces más vale un título que todos los millones que la UEFA te da por jugar la Champions League. Y nuestra afición merece ese último esfuerzo. Redondeo de una temporada extraordinaria en consecución de objetivos, y merecedora de un minucioso análisis tras la misma. Aunque eso ya dará un poco igual.