EL LINCE

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Doñana. Angela Merkel sostiene un duelo visual con un lince enjaulado que luce mostachos blondos como de guerrillero de Pancho Villa. La jefa de Alemania contempla el bicho con admiración infantil. En esas, el lince emite un bufido de fauno jibarizado y la Merkel pega un respingo del siete. Qué susto. El lince no es sino un lindo gatito anabolizado, hipermusculado y libérrimo, pero, pese a estar entrullado, le acaba de provocar un importante sofoco al faro industrial, no sabemos si también espiritual, de Europa. Pues con tal muestra de valor estamos apañados... Al que se le ve muy a gusto es a Pedro Sánchez. Cada vez más suelto. En sólo un par de meses segrega una seguridad aplastante. Ha nacido para ser presidente y disfrutar del avión, para colocar majestuosamente a los amigachos en los puestos de alto cargo y altísimo sueldo y para dormir en Doñana cuando los descansos veraniegos bajo los ronquidos de los linces y el piar de las aves. Lo de bajarse al moro se conoce que le produce fatiga. Él ha llegado para renovar los aires y la prioritaria tradición de visitar a nuestros primos del sur para contentarlos por la cuenta que nos trae no la cumple de momento. Mohamed VI, mientras tanto, pretende ahogar el puerto de Melilla para beneficiar uno de sus puertos. Mohamed VI puede parecerse a Paquirrín e incluso superarle en cuanto a moda de colorines, pero considerarle un lerdo sería incurrir en un grave error. Sánchez y Macron en París, Sánchez y la Merkel y el lince que bufó a la Merkel allá en Doñana. Sánchez saludando a Trump de refilón en plan pariente pelma durante una cuchipanda internacional. Pero si descuidamos a nuestro vecino Marruecos maltratamos nuestro fundamental patio trasero y pecamos de maleducados. No es una buena idea. Y la Supercopa, en Tánger. El chisme VAR ejerció de lince.

Fotos

Vídeos