LENCERÍA FINA EN 'LAS BARRACAS'

Mª ÁNGELES ARAZO

La típica construcción huertana, que dio nombre al comercio, aparecía grabada en el cristal de las puertas, en el papel de embalar y en los cartonajes, donde se añadía 'Casa fundada en 1880'. La tienda poseía el encanto y la decadencia de un siglo, conservando la coherencia estética con la finca modernista que creara Demetrio Ribes. Permanecían las largas mesas, el altillo, la baranda, la escalera de caracol, las estanterías y los cajones, en donde abundaban la caoba y la mobila.

'Las Barracas' fue, antes de la guerra del 36, comercio muy importante con secciones especializadas de lanas, sedas y sedalinas; hules, géneros de punto y perfumería. Fue la época de la colonia Myrurgia y el jabón Perla que ofrecían dependientas uniformadas de negro y cuello rosa pálido o blanco. Dependientas que enseñaban a tricotar a las señoras los distintos puntos del muestrario.

El comercio contaba con una red de viajantes que recorrían toda España, añadiendo a la oferta no sólo lo que producía la fábrica de hilaturas, sino también accesorios de funeraria: cruces, candelabros y cortinajes negros que ambientaban la habitación del velatorio.

El pasado del mercantil valenciano también quedó reflejado en una magnífica colección de calendarios con ilustraciones de Fernández sobre temas costumbristas, como cabalgatas, bodas, grupas, juego de pelota y escenas hogareñas; almanaques que aún se buscan en ferias de libros.

En 1943, 'Las Barracas' cambió de propietario, pero permaneció fiel al estilo mantenido durante décadas; incluso con la tradicional colección de prendas de ropa interior, como las combinaciones, refajos, camisetas y 'culottes', tan buscados por señoras mayores que no se atrevían con las nuevas líneas de lencería. 'Las Barracas' fue como una encantadora isla comercial en la calle que ya olía a bares, a tapas y fritura para bocadillos. En el anecdotario ciudadano, recordemos que en la fachada estuvo el popular 'Nano del Carrer d'En Llop', un atalante de piedra con los pantalones bajados, colocado para burla de un aristócrata que vivía enfrente.