El lema es: dos mejor que uno

FERRAN BELDA

Es como si el «dos mejor que uno» de aquel histórico anuncio de los plátanos de Canarias, una de los mejores creados por una agencia de publicidad valenciana, inspirara la actuación del Consell. Como son dos a repartir, según el Pacto del Botánico, y ambos han de tener más o menos lo mismo en función del mal llamado mestizaje están llenando la estructura administrativa de la Generalidad de copias y de réplicas de servicios y organismos exactamente idénticas. Con el agravante de que no son dos por el precio de una sino de dos. O de cuatro. Y, a este paso, van a terminar acudiendo los domingos a la plaza de Redonda, salida de San Martín, para cambiárselas como si fueran cromos. Reñir para no compartir una canonjía ya lo han hecho. Mónica Oltra no le marcó la cara de 'poupée de cire' a Gabriela Bravo cuando se enteró este verano de que la fiscal en excedencia le quería plagiar la comisaría de maltratos porque, como dicen Los Panchos, «la distancia es el olvido», que si no, la araña. Pero recados le mandó unos cuantos. Acto seguido convocó una reunión interdepartamental del Pacto contra la Violencia de Género (sic) y Machista. Ella por menos no se pone. Y hasta que no consiguió que fueran dos las oficinas de denuncia de la violencia machista, una en la Ciudad de la Justicia (Territorio Bravo) y otra en su terreno, en el Centro Mujer 24 horas, no levantó la sesión. Huelga advertir que una disputa como ésta la habría resuelto el rey Salomón en un santiamén. Pero no hará falta que les diga que Ximo Puig no es Salomón. Ni tiene espada. La perdió el día en que sumó a esta zarabanda y comenzó a amontonar albardas para hacerle la competencia a su socio de gobierno. No olvidemos que improvisó una Oficina de Coordinación de la Inversión Extranjera adscrita al IVF para que el Valencian Investment Desk impulsado en paralelo por el IVACE (Compromís) no rascara bola o por lo menos no se las quedara todas. Se inventó la Agencia Valenciana de Innovación para que Gª Reche ejerciera de consejero de Economía en el claroscuro. Etc., etc. ¿Cómo iba a reconvenir al consejero de Transparencia por anunciar que antes de abandonar el cargo activará el buzón de delaciones, obviamente para que el que venga detrás arree? No puede. Carece de la autoridad moral necesaria para reprochárselo. Porque Manuel Alcaraz ha demostrado ser un vivo de cuidado. Se jubilará sin haber pisado un solo juanete ni haber pillado a un solo pillastre. Pero antes que reprocharle su transparente inhibición, Puig tendría que haber dado a elegir a sus señorías entre la Agencia Anti fraude y la Conselleria de Transparencia. Impedir que se instituyera una de ellas. Preferentemente la más prescindible de las dos. Porque, en el muy hipotético caso de que en algún momento sirvan para el objeto social para el que fueron creadas -evitar las irregularidades-, chocarán entre sí.