TAN LEJOS, TAN CERCA

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Los senderos empleados para financiar la maquinaria de los partidos políticos son retorcidos como la napia de ese púgil que se convirtió en juguete roto tras un par de victorias. Reciben dineritos desde las catapultas turbias de los representantes chanchulleros que se mueven entre las catacumbas del sistema. Riego para que me devuelvan el favorcito. Irrigo para que no me toques las narices el día de mañana. Reparto para tejer una falsa amistad basada en el interés, querido Andrés.

Con las cuotas abonadas por los escasos militantes que, ejemplo de probidad, desembolsan su calderilla no tendrían ni para los cacahuetes que ofrecen cuando las visitas. Por lo tanto recurren a la trapisonda, a las limosnas recias que nutren las consabidas dobles contabilidades. De entre los métodos para recaudar sorprende el papel de Irán. Tan lejos y tan cerca, Irán. Ya sea desde el ala gubernamental o desde el sector de la oposición que huyó para escapar de los furiosos ayatolás, Irán ha financiado a Podemos y, parece ser, a Vox. A los del Irán que gobierna con mano de hierro le conviene el papel de Podemos porque cualquier grupo que amenace la suave existencia de los satánicos adeptos capitalistas les complace. Les encanta el lío en tierra cristiana porque eso causa debilidad. Una España raquítica debilita Europa. Cuanto peor para nosotros, mejor para ellos. La oposición en cambio buscaría con Vox un partido que les pueda apoyar si acaso algún día conquistan ciertas parcelas de poder. Si chinchamos a los fanáticos del Islam ellos encuentran eco y sonríen cuando se largan al lecho. No parece ético ni normal que partidos nacionales reciban pasta extranjera, pues así incrustan su hocico en nuestro hogar. Pero, como dijo el profeta Iglesias, «en política a veces se cabalga sobre las contradicciones». Qué ilusión.