LEJANÍAS

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Escuchando las tolerantes voces de algunos amados líderes se intuye que Torrent mantiene frontera justo con la Argentina que cae del lado de la Patagonia. Torrent, según ellos, parece ser que se plantifica lejos, lejísimos, y que este kilométrico detalle, si no impide a los nativos de Torrent presentarse a las municipales de mayo al menos debería de lastrarles a la hora de cosechar votos. También presuponen que el personal de esa laboriosa (supongo) localidad vive encapsulado en sus asuntos y no se entera de lo que sucede en Valencia, la Comunitat, España o el mundo. Se conoce que a ellos sólo les interesa lo que acontece en Torrent, lo cual se me antoja raro porque conservo varios amigos allí bastante ilustrados, incluso dotados de meritoria vocación cosmopolita; uno de ellos hasta habla inglés fluido, no les digo más. María José Català, cabeza de cartel pepero para la alcaldía, se acaba de empadronar en Valencia y algunos opinan que esto revela su escaso derecho para ostentar la vara de mando. La Català, natural de Torrent, recién aterrizada desde Marte y sin ninguna experiencia en la corrala política valenciana, como todos sabemos. Claro que, esta suerte de xenofobia de boina y coñac peleón aumenta con Manuel Valls. «El francés», se le llama en plan despectivo, destilando cierta tirria a Francia porque durante demasiado tiempo nos miraron, equivocadamente, con la superioridad del empalagoso romanticismo fascinado por el toque pintoresco español. A punto están de resucitar al Empecinado para que le propine el tratamiento que los guerrilleros le aplicaban a las invasoras tropas de Napoleón. Cualquier día algún fanático me lanzará un «moro de mierda» debido a mi infancia tangerina. Y eso que Paul Bowles pellizcó mis mofletes cuando mi padre me llevaba a la mítica librería 'Des Colonnes'.