LOS QUE NO LEEN A OVEJERO

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Viendo sus actuaciones y repasando sus discursos está claro que no, que no han leído el último libro del profesor Félix Ovejero, 'La deriva reaccionaria de la izquierda', un alegato contra el progresismo que hace de las identidades su marca diferenciadora y que en el caso español no duda en aliarse con nacionalismos que en muchos casos tienen tintes xenófobos y racistas. Viniendo de un hombre que -como explicaba en la entrevista publicada por este periódico el pasado domingo- se declara de izquierdas y que fue uno de los promotores de la plataforma Ciutadans (germen en Cataluña del partido Ciudadanos) es un misil en la línea de flotación de unos partidos que no dudan en proclamarse moralmente superiores a los de derechas. Pero ahí están, firmando pactos o llegando a acuerdos de gobierno con partidos nacionalistas, pendientes de sus votos para seguir en el Ejecutivo, dispuestos a ceder donde haga falta con tal de mantenerse en el poder, que ese es al final el programa o la hoja de ruta de un PSOE cómplice de la deriva territorial de España por sus guiños hacia identidades disgregadoras. No, claramente no han leído a Ovejero o si lo han hecho no les ha aportado nada porque no les interesa. Y no les interesa porque de hacerle caso llegarían a la conclusión de que su única opción para seguir en la Moncloa no pasa por el respaldo interesado de Unidas Podemos y del cóctel explosivo de regionalistas, nacionalistas, soberanistas y batasunos sino por la alianza con el partido bisagra que se niega a ejercer dicha condición: Ciudadanos. Rivera tampoco debe tener en su mesita de noche 'La deriva reaccionaria de la izquierda', en realidad no sabemos si tiene algún libro. Y de los dirigentes de la izquierda valenciana sólo podemos afirmar que leen a Fuster, que para ellos debe de ser como la lectura de los Evangelios para los católicos, palabra de Dios, te alabamos Señor. Porque lo siguen citando como si estuviera de plena actualidad, como si el 'Nosaltres' no hubiera pasado de moda, con una constancia y un empeño dignos de mejor causa. Y no les afecta que personajes nada dudosos, como el periodista y escritor Sergio del Molino, el afamado autor de 'La España vacía', lo califique en su segundo ensayo, 'Lugares fuera de sitio', de «racista», ellos siguen a lo suyo y no hay discurso de toma de posesión en el que el intelectual de Sueca no acabe saliendo. Pactos con nacionalistas en Valencia o en Navarra, guiños a los batasunos, alianzas contra natura de una izquierda que ha hecho del poder por el poder su único objetivo. Siempre se podrán defender, no obstante, recordando a aquel José María Aznar ahora tan embravecido que negociaba de tú a tú con Jordi Pujol y le transfería hasta la competencia sobre los cárceles catalanas.