Las largas mantas morellanas

FERRAN BELDA

Tengo serias dudas de que hayamos adelantado mucho recortándole la millonada de libre disposición que tenía el presidente de la Generalidad para atender compromisos más o menos institucionales. Si le apetece, va a poder continuar haciendo cuantas alcaldadas desee sin necesidad de incurrir en un gesto tan inelegante como el de meter la mano en el cajón y llenarle el bolsillo a la visita. ¿O acaso están exentos de arbitrariedades los presupuestos de la Generalidad? El diputado Rubén Ibáñez (PP) demostró en su día que, al margen de lo que hiciera o dejara de hacer el morellano Ximo Puig con su espléndida asignación, los presupuestos autonómicos para 2017 contemplaban una inversión de 21 euros por habitante en La Vall d'Uixó, de 71 en la provincia de Castellón y de 2.200 en Morella. Un ejercicio de discriminación positiva que no le impidió a la consejera de Obras Públicas comenzar el año 2018 como terminó el 2017, el 2016 y el 2015, y no empezó el 2019 porque el inquilino de la Moncloa es ahora un camarada compañero: acusando a «Madrid» de invertir en la Comunidad Valenciana un 35% menos que en el resto de España. Incomprensiblemente el vicesecretario general del PPCV no volvió a analizar los posteriores presupuestos de la Generalidad bajo este atinado prisma. Con lo que no podemos precisar en qué medida el Consell ha hecho suya esa equidad territorial que le reclama machaconamente al ejecutivo central. Pero la impresión que uno tiene, después de llevar a cabo un exhaustivo seguimiento de prensa a lo largo del pasado año, es que la tendencia no ha variado por lo que a Morella se refiere.

Los morellanos son tenaces y laboriosos, pero no nos equivoquemos: Morella no sería la localidad de más de 1.000 habitantes con la menor tasa de paro (49 desempleados) provincial sin el concurso de la Administración autonómica. El nivel de ocupación germánico que ha alcanzado la capital de Els Ports en este cuatrienio, con sólo dos inscritos en el régimen agrario de la SS, está estrechamente relacionado con las cuentas que mediatiza Ximo Puig con mayor libertad que lo hacía en tiempos de Lerma. Sólo durante el último ejercicio el Consell ha patrocinado las costosas restauraciones de la Torre del Racó, de la Puerta de los Apóstoles de la basílica arciprestal y de la recontratransformación de la fábrica Giner en un nicho de empleo permanente llamado CdT. Ha pagado las fiestas sexenales, el depósito de Torre Segura, la renovación del centro de salud, el arreglo de 15 viviendas y otros muchos etc. Ha donado un edificio a la ciudad. Se ha gastado 5,3 millones en remozar un vial por el que sólo pasan a diario 729 vehículos. Y, como quiera que ha propiciado la reapertura de la RTVV, ha hecho posible que Comunicacions dels Ports, la empresa cuyo consejero delegado es Francisco J. Puig, hermano de Ximo ídem, aumente sus ingresos y ya no dependa sólo de la otra Generalidad.

 

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