Juegos de palabras

El 'Audaz' no era un buque de guerra de la Armada y en la Catedral hubo «un incendio» en 1936

F. P. PUCHE

Durante los últimos días, boletines de radio y telediarios de todo pelaje se han ocupado de tenernos al corriente de la misión que ha llevado a aguas italianas a un buque de la Armada, el 'Audaz', encargado de traer a casa a quince refugiados del famoso 'Open Arms'. Pero uno de los juegos que más me han entretenido el tedio veraniego ha sido ver, o al menos vislumbrar, cómo en las redacciones había jóvenes periodistas, cargados de tremenda bonhomía, que procuraban soslayar el hecho concluyente de que el Gobierno había enviado a Lampedusa un barco de guerra.

En los noticiarios, he podido oír de todo: el 'Audaz' era «un navío», «un buque»... más vagamente «un barco». Un objeto flotante no identificado. Pocas veces se usaba para nombrarlo el complemento «de la Armada». Y es que en tanto que el 'Open Arms' era siempre un «buque humanitario», es decir «de los buenos», en la mente de los jóvenes escribidores no podía ser complementado por una herramienta militar. Así las cosas, el 'Audaz', un nombre que encaja poco en la semántica buenista, tampoco recibía el nombre de patrullero de altura que corresponde a los de su clase. Y desde luego, nadie ha cometido el horror de llamarle 'P-45', que es su número de identificación, porque eso, en la galaxia de las evocaciones, le haría igual a los submarinos, acorazados y portaviones, todos llenos de cañones, misiles y ametralladoras.

Cuando uno tiene el cuidado de buscar los comunicados oficiales que son origen de determinadas noticias, se encuentra con que la fuente no es la culpable: la Moncloa en ningún momento ha dejado de decir -faltaría menos- que enviaba a aguas de Lampedusa a un buque de la Armada Española, a un BAM (buque de acción marítima) que es como ahora se llama a unidades preparadas para cometidos diversos. No, no ha sido el gobierno el que ha empleado subterfugios vagos del idioma, porque incluso se ha notado que la Moncloa estaba especialmente interesada en que se viera en las televisiones del mundo la presencia de un buque de guerra moderno, construido en astilleros españoles, modelo que se quiere mostrar y vender. Seguro que Aurelio Martínez, presidente de Navantia cuando el 'Audaz' fue engendrado, podría ilustrarnos muy bien sobre el asunto.

Pero es la moda. Ahora mismo, en la catedral, los técnicos están trabajando para restaurar unas pinturas antiguas dañadas en «el incendio de 1936». Hola me dije al leerlo. ¿Es que hubo un incendio en 1936? ¿Un cortocircuito, quizá? ¿La llama de unas velas? No, no es un asunto de colores, sino de no perder los últimos rastros de propiedad informativa. ¿Quién pegó fuego a la catedral en 1936? ¿Y quién fusiló al republicano que ha aparecido en una fosa de Paterna con postales en el bolsillo? En realidad, es el moderno modelo de lenguaje, el sistema actual de construcción de ideas informativas, el que me subyuga. Lo que estamos dejando de decir porque no es 'bonito'... resulta fascinante.