Juego malvado

BORJA RODRÍGUEZ

Ximo Puig adelanta las elecciones, Mónica Oltra manifiesta su desacuerdo protagonizando una puesta en escena digna de Oscar y me entero de la muerte de Luke Perry, más conocido como el actor que dio vida a Dylan en la mítica serie de los 90 'Sensación de vivir'. ¿Y qué demonios tiene que ver la actualidad de la política valenciana con la triste noticia de Dylan McKay? Dejando a un lado la desgraciada muerte a los 52 años tras sufrir un derrame cerebral, se me ha venido automáticamente a la cabeza la intervención de la vicepresidenta Oltra, y ese punto dramático que solo ella sabe poner, con la que fuera banda sonora por excelencia de la mencionada serie rodada en la rica ciudad de Beverly Hills, al oeste de Los Angeles: 'Wicked Game', de Chris Isaak. Como anillo al dedo, imagínese a la vice y busque la canción si no la tiene en el recuerdo.

Ambas comparecencias fueron interesantes por el mero hecho de confirmar lo que se suponía que iba a suceder: adelanto electoral. Las claves de comunicación de Ximo Puig no lo convierten en el personaje más atractivo de cara a cualquier auditorio, cierto es que su aspecto tranquilo y sosegado le otorga un punto positivo a ser visto como un político calmado, campechano, que transmite confianza. La intervención del presidente resultó larga y pesada, no tanto como la de su homólogo Pedro Sánchez pero tenía que cargarse de argumentos, de manera que fuera medianamente coherente justificar el adelanto electoral. De inmediato y nada más acabar el presidente, Oltra salió a la palestra. Virtud o defecto, a la vicepresidenta se le ve a la legua si el día le viene torcido. Hace sobre esfuerzos para conjugar sonrisa y cara desencajada. Va y viene, como recién apuñalada, disimulando el dolor con una mueca forzada. Responde a las preguntas con decisión, dejando entrever momentos casi dramáticos. Fija la mirada, piensa, agacha la cabeza, una autentica maestra en la comunicación corporal, experta en el gesto y rápida con la palabra. Oltra en comunicación es la antítesis de Ximo Puig. No dio puntada sin hilo al traje que le hizo al presidente, hasta ahora compañero de viaje en el tren del Botànic al que las urnas del 28 de abril le pondrán el final o el punto y aparte. Desde la disolución de Les Corts Valencianes se abre el melón de la pugna electoral tras casi cuatro años de una relación de gobierno entre PSOE y Compromís, que se preveía más belicosa de lo que realmente ha sido. Oltra no rompió puentes sabedora de que el 29 de abril pueda nacer el Botànic II con la necesidad de pactar para gobernar así que, es de preveer que la estrategia progresista se centre en una campaña enfocada a salvarnos de la derechona que nos acecha, en esta ocasión con la banda sonora de Manolo Escobar y a ritmo de 'Y viva España'.