Johnson y Trump, mentirosos y divisorios

Johnson y Trump, mentirosos y divisorios
Shealah Craighead
INOCENCIO F. ARIASDIPLOMÁTICO

El Washington Post lleva la cuenta de las mentiras, mentirijillas o flagrantes tergiversaciones del presidente Trump. Rebasan las 10.000. A la zaga le va el flamante primer ministro británico, Boris Johnson, si no en la cantidad -hace escasas semanas que dirige su país- sí en la magnitud de la trola.

Johnson tuvo el cinismo de afirmar que con la suma que cada semana el Gobierno de Londres debía entregar a la Unión Europea podía arreglarse el sistema sanitario británico. Mentía descaradamente, exageraba enormemente la contribución británica a Bruselas; todos contribuimos, con lo que, aún marchándose de Europa y ahorrándose esa aportación, no podría ni parchear malamente algunas carencias del sistema hospitalario.

La última falsedad clamorosa es el inusitado cierre del Parlamento durante cinco semanas. Ha aducido justificaciones infantiles. La razón última es que quiere silenciar a los diputados para que el Parlamento no pueda abortar sus intentos de salirse de la Unión Europea sin ningún tipo de acuerdo, un divorcio sin el menor papel ni contrato, lo que para muchos sería catastrófico política y económicamente.

Y aquí está la madre del cordero. En un país profundamente dividido -Estados Unidos también lo viene estando con Obama y ahora Trump- Johnson profundiza las grietas en la sociedad británica con su intento de salirse de Europa improrrogablemente dentro de siete semanas. Aunque eso provoque el caos que muchos predicen; es difícil abandonar una estrecha asociación en la que has estado más de medio siglo sin un mínimo acuerdo que suavice la ruptura. Johnson quiere hacerlo alterando al que había llegado su predecesora, Theresa May, es decir, hablando en plata, de forma que el costo del divorcio no sea en su mayor parte asumido por Londres sino por Bruselas. La Unión Europea ha dicho que nones y el primer ministro británico blande la amenaza, que parece dispuesto a ejecutar si le dejan, de que se marchará sin papeles dando un portazo el 31 de octubre.

El miércoles las cosas le salieron mal. Fue un día negro para Johnson, el primer ministro desde 1894 que debuta en el Parlamento con una derrota clamorosa. Los diputados se pronunciaron repetidamente, tres votaciones, a favor de la prohibición de abandonar la UE sin que haya un acuerdo negociado. Para que Johnson se llevará esa bofetada fue preciso que 21 diputados de su partido lo abandonaran y votaran con la oposición. Tuvieron las agallas para hacerlo aunque el primer ministro había advertido que si alguien rompía la disciplina de voto no sería incluido en las listas de las próximas elecciones que pueden tener lugar dentro de un mes. Es decir, que les costaría el puesto.

Muchos medios de información, sobre todo los partidarios de no marcharse de Europa (The Guardian, el Financial Times y algún otro) titularon el jueves de forma llamativa que 'Johnson fue arrinconado en el Parlamento', de donde salió magullado. Ahora, la Cámara de los Lores debe refrendar lo decidido por los Comunes: si se deja la Unión Europea hay que hacerlo con un acuerdo negociado.

Parece que la baza del derrotado político será ahora convocar elecciones, para las que tiene unas encuestas con perspectivas levemente esperanzadoras. Con todo, aparte de que las encuestas engañan (sus dos predecesores, Cameron y May, se dieron sendos batacazos), el primer ministro necesita la aprobación de tres quintos de las cámaras para que puedan celebrarse. Es problemático que los consiga.

La oposición laborista que no ve claro el resultado no parece estar por ir a las urnas. Esto, una nueva división en el país, ha suscitado el sarcasmo de varios periódicos que atacan al líder laborista Corbyn, ambiguo en el pasado sobre Europa y partidario ahora de no marcharse. El muy difundido The sun lo caricaturiza con cuerpo de ave y titula: '¿Es Corbyn el gallina mayor de Gran Bretaña?'. Otro tanto hace el Telegraph y el Express que proclama: 'Un increíble acto de cobardía de Corbyn'.

En Europa, la conducta fullera y suficiente del primer ministro Johnson es zarandeada. Le Monde dice que está en guerra contra el parlamento, hay una impresión general de que está utilizando tácticas contraproducentes, que le ha salido el tiro por la culata y subliminalmente se da a entender que es un chuleta poco riguroso. Un periódico holandés, con una caricatura en que Johnson se asemeja a Churchill, del que es admirador y biógrafo, lo describe parafraseando a la inversa una cita del coloso que dirigió a Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial: «nunca en un conflicto humano unos pocos jodieron tantas cosas para tantos». Hasta el New York Times señala que Boris Johnson ha perdido frente a la democracia. En la mañana del jueves se anunciaba que incluso su hermano, otro político, va a abandonar, desencantado, el partido de los dos.

El país sigue escindido. Simplificando podríamos decir que los mayores, nostálgicos del pasado brillante de Gran Bretaña, optan por dejar Europa. Los jóvenes y las personas más instruidas, por quedarse. Lo que no parece dudoso es que habrá un debilitamiento de la economía y del nivel de vida. Lo que Johnson y los 'brexiters' (partidarios del 'brexit') se empeñan en ocultar. La salida de Europa tendrá asimismo consecuencias negativas -no tenemos espacio para desarrollarlo- para Europa y para nosotros.