La izquierda que da miedo

Sánchez no tiene el menor interés en criticar las actitudes violentas de quienes aspira a convertir en sus socios de gobierno

CURRI VALENZUELA

Su estrategia resulta similar a la de los machistas que culpan a las chicas en minifalda de provocar que las violen. Es la de los partidos nacionalistas, y los de izquierdas radical o no tan radical que basan sus campañas electorales en sembrar el miedo por la posible llegada al poder de las formaciones de derechas sin reparar en que quienes están causando no ya miedo sino pánico son ellos con sus escraches, acosos, agresiones, caceroladas y otros actos de violencia contra quienes se presentan a estas elecciones con ideas y programas distintos de los suyos.

Así que Albert Rivera provocó los ataques contra él en un mitin de Rentería; Bauzá tiene la culpa de que le hayan quemado su farmacia en Mallorca; Cayetana Álvarez de Toledo se metió queriendo en la boca del lobo por pretender hablar en una universidad de Barcelona en la que no se le había perdido nada y Abascal es que da tanto miedo, tanto miedo, que la gente actúa en defensa preventiva propia para evitar que Vox pueda explicar su programa.

Los medios de comunicación -no todos, afortunadamente, pero sí la mayoría- hacen el juego a quienes tiran la piedra y esconden la mano contra los partidos que no son de izquierdas. Fíjense en los titulares de prensa y sobre todo televisión que se refieren a «la crispación creciente», «la campaña electoral roza la violencia», o «los ataques vandálicos contra candidatos», sin explicitar quiénes son los agresores y quiénes las víctimas. Si lo hicieran sin faltar a la verdad deberían señalar que todas las agresiones que se están registrando durante esta campaña electoral tienen de protagonistas a grupos de personas que apoyan a los nacionalistas o a los partidos de izquierdas y todas las víctimas son candidatos de los partidos de centro o derecha, más concretamente PP, Ciudadanos y Vox.

Los atacantes tienen también colaboradores entre los partidos de izquierdas que se niegan a condenar los ataques contra la libertad en medio de una campaña electoral. Los dirigentes de Podemos no lo hacen. Y aunque el Gobierno hizo público ayer un comunicado criticando la violencia contra Ciudadanos en Rentería, Pedro Sánchez no ha hecho referencia alguna a todos los lamentables ataques contra mítines de otros partidos en los últimos días. De lo único de lo que se ha quejado el PSOE a la Junta Electoral Central es de que salgan las imágenes de sus hijas en un vídeo que ellos dicen que es obra del PP.

Como es obvio, Sánchez no tiene el menor interés en criticar las actitudes violentas de quienes aspira a convertir en sus socios de gobierno, ni, por supuesto, admitir que lo que asusta de PP, Ciudadanos y Vox es acudir a sus mítines en ciertos lugares de España donde, por cierto, ellos no gobiernan. Muy lejos el de seguir la recomendación de Roosvelt cuando metió a los norteamericanos en la II Guerra Mundial: «El único miedo que debemos tener es el miedo al miedo».