Inventar la necesidad

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

No pasamos una semana sin tomar aguacate, quinoa o leche de coco; comemos platos deconstruidos, con nitrógeno líquido o elaborados con la técnica de la esferificación; no sabemos cocinar sin la Thermomix ni buscar pareja sin Tinder, Meetic, Lovoo o OkCupid, nos desplazamos en Blabacar, Cabify o Yego y sabemos donde estamos gracias a Google Maps pero, como los movimientos de la Roomba por el suelo de casa, a veces vamos por la vida dando vueltas sin dirección definida. De estos tiempos modernos, lo admito, me fascina la capacidad para crear necesidades nuevas. Ya no se diseñan herramientas para vivir mejor sino redes que hacen que sea indispensable compartir lo que hacemos, lo que comemos y lo que fotografiamos (la cultura del mirarnos); ya no se inventan objetos revolucionarios, sino partidos de izquierda. No sé en qué momento la sociedad pasó de satisfacer demandas a generar nuevas, e incluso, imponerlas. Voy a preguntárselo a Siri.