El insulto del presidente

Mire si debe ser grave el asunto que hasta Rufián ha admitido que los españoles estamos hasta los bemoles y con razón

Borja Rodríguez
BORJA RODRÍGUEZ

¿Volver de vacaciones y despertar con la bofetada de que todo sigue igual? Me siento Bill Murray en 'Atrapado en el tiempo' cuando cubría el día de la marmota y se vio obligado por una tormenta a hacer noche en el pueblo. Se despertaba viviendo el mismo día una y otra vez, sin ningún tipo de explicación.

Encender la televisión después de un mes de desconexión y ver que Pablo Iglesias se sigue arrastrando para pactar con el peligrosísimo e impredecible Pedro Sánchez es una dura vuelta a la realidad. Hace años un amigo me dijo que era mucho peor tener como enemigo a un tonto que a un hijo de su madre, ya que a este último aunque sea muy mala persona lo ves venir y sin embargo, el tonto no sabes cómo va a reaccionar. Lejos de hacer una comparativa, la realidad es que ni siquiera los compañeros de partido del actual presidente de gobierno en funciones sabían con certeza si íbamos a unas nuevas elecciones o no. Finalmente se han cumplido los peores augurios y volveremos a votar para dejar más claro aún el resultado electoral, tal y como ha solicitado Sánchez en su anuncio-mitin de la nueva cita electoral. Es decir que somos nosotros los electores, los inútiles que no supieron en su día decidir correctamente el voto ya que a Sánchez y compañía les ha sido totalmente imposible lograr un acuerdo para gobernar el país. España se siente cansada y cabreada por la desidia de nuestros políticos, cuya responsabilidad era lograr formar un gobierno. La falta de interés por llegar a ese acuerdo para gobernar en los últimos cuatro meses, me parece un insulto a la cara en toda regla. El repartidor, la vendedora, el camarero o el taxista no dejan de trabajar porque sus condiciones no sean las ideales. Uno se amolda a las necesidades de su empresa y en el caso de los políticos a las de las urnas debiera ser. ¡Que siguen cobrando!

Ni progresista, ni conservador, ni mediopensionista, lejos de todo paraguas ideológico me siento insultado por la incapacidad profesional de alcanzar el objetivo para gobernar el interés de todos los españoles. Van a gastar en el 10-N más de 140 millones de euros, dinero que podría ser invertido en ayudar a las víctimas del desastre de la riada, en colegios o en hospitales. Mire si debe ser grave el asunto, que hasta Rufián ha admitido que los españoles estamos hasta los bemoles y con razón. El mismísimo alcalde Ribó considera una oportunidad perdida, así como una irresponsabilidad la del señor Sánchez. Un señor que busca lo mejor para él, bajo el argumento de que la culpa es de todos los demás. Teniendo a mano la capacidad de gobernar, o se acaba de pegar un tiro en la rodilla y pierde en las urnas el 10-N o es un genio si vuelve a ganar y mejorar. A mi hasta ese día que no me molesten, que no quiero saber nada.