Innovación disruptiva: a ver si nos explicamos

Innovación disruptiva: a ver si nos explicamos
ADOLFO MONTALVO

Hace unos días este diario recogió en la sección 'En voz baja' de la página 2 un comentario crítico acerca de una nota de prensa que señalaba la importancia de «la innovación disruptiva». La frase final decía así: «tal vez sea hasta importante, pero no resulta fácil entender de qué se trata».

Yo no comprendía la extrañeza del comentario periodístico sobre esa dificultad acerca de la «Innovación disruptiva»: me parecía que, estando como estamos insistiendo tanto con lo de la Innovación, la 'Revolución Digital' y con ese tren tecnológico que no podemos perder, esto de la «Innovación disruptiva» sería ya algo archiconocido.

No es así, me advirtió Pablo Salazar, jefe de opinión de LAS PROVINCIAS. Consulté en mi entorno y constaté que, incluso entre personas con formación universitaria técnica y socio-económica, muchos no entienden ese término ni el porqué del motivo por el que estamos tan insistentes.

Así pues, aún siendo tan persistentes sobre la importancia del 'momento tecnológico' actual, algo impide que parte del mensaje llegue... no se nos entiende de qué hablamos. Tendremos que explicarnos, le propuse a Pablo. A eso vamos.

¿Qué es la innovación?

Innovación supone un cambio sustancial en la forma de hacer las cosas y/o de los productos resultantes. La innovación es distinta de la mejora paulatina, va más allá. Por ejemplo una innovación en la fotografía popular fue cuando se lanzó el carrete de 35 mm y los japoneses empezaron a vender cámaras compactas y réflex y se abrieron tiendas de revelado de fotos de forma rápida y barata. Fue el momento de las cámaras Minolta, Olympus, Canon, Nikon y las compactas de Kodak. En películas fotográficas y papel de revelado teníamos a Agfa, Fujifilm y de nuevo a la grandiosa Kodak.

Tipos de innovación

Hay muchos tipos de innovación: en productos y servicios, en los procesos de producción, en el marketing y la venta y también hay innovación en la organización y la gestión.

Hay expertos que nos hablan de "olas de innovación" según las hemos visto aparecer históricamente, aumentado en cada ola la complejidad del proceso innovador (Xavier Ferràs).

Al principio, la primera ola, sólo se conocía la innovación provocada por una tecnología aplicada directamente al producto (por ejemplo las fotos en color). Luego vino la innovación en el marketing, con la que se consigue que el mercado 'tire' de la venta (por ejemplo con el lema de Kodak «usted apriete un botón y nosotros nos encargamos del resto» el cliente podía disfrutar más allá de una simple foto, sin engorros de revelados).

Después tendríamos la ola de innovación basada en la organización: por ejemplo si en la producción o la distribución se cambia de una planificación y un control jerarquizado (modo 'push' o de envíos 'empujando') a un modelo descentralizado (modo 'pull', pidiendo desde las tiendas). Esto es lo que implantó la cadena de supermercados Whole Foods: una organización descentralizada de la reposición en las tiendas (cadena de supermercados que, por cierto, compró Amazon en 2017 por 13.700 millones de dólares).

Viene después la ola de innovación extendida a toda la cadena de valor: no solo interna, se expande externamente a los proveedores y subcontratas de distribución de la empresa. Seguimos avanzando a la innovación extendida globalmente y de colaboración de forma abierta, no sólo con los proveedores y colaboradores: una total 'Open innovation' con ecosistemas diversos, para incorporar innovaciones de fuera y sumar cadenas de valor externas a la propia.

Y por fin la innovación incrustada en la cultura de las naciones: así se crea un círculo virtuoso. Esto sucede en algunas partes del mundo como el Silicon Valley de California, Finlandia, Israel o en la región metropolitana de Boston (MIT, Harvard).

¿Y entonces la disrupción cómo encaja en esto?

Disruptivo es algo que produce una rotura o una interrupción brusca. Se aplica a la innovación cuando ésta cambia radicalmente un producto o la forma de satisfacer una necesidad.

Regresemos al ejemplo de Kodak: ¿qué pasó con aquella empresa líder en tecnología, en procesos y marketing? Pues pasó que aunque dentro de Kodak se había desarrollado la fotografía digital en 1975 y ya en 1980 estaba lista para el lanzamiento comercial, se detuvieron en hacerlo para no romper (disrumpir) su forma de vida. El resto... es historia, Kodak quebró.

Vinieron las cámaras digitales las cuales, a su vez, han sido disrumpidas por la fotografía con los móviles.

Más ejemplos los tenemos con el vídeo: pasamos del VHS al DVD (una innovación) y de ahí al streaming de vídeo en Internet de Banda ancha (una disrupción que hizo obsoleto el formato Blu-ray y las tiendas de alquiler de vídeos). Estos casos recientes han sido disruptivos. Han retirado a productos y empresas que no vieron a tiempo o no entendieron lo que se les venía encima.

¿Innovación disruptiva o integrada?

Las dos son convenientes y necesarias. En las empresas, la innovación de hoy supone la facturación y supervivencia de mañana. De forma consistente se comprueba que sólo las empresas innovadoras sobreviven.

Las entidades y administraciones públicas también necesitan ser innovadoras para que las sociedades a las que sirven no desaparezcan. Hay que integrar la innovación constante en toda la organización, con el liderazgo al más alto nivel y de forma transversal.

Y hay que estar atentos a la vez a las oportunidades de disrupción, probando en 'modo controlado' alternativas radicales a los productos y procesos actuales. Suerte.