INGENIERÍA ELECTORAL

JC. Ferriol Moya
JC. FERRIOL MOYAValencia

Hay quien dice que las campañas electorales son esos periodos que van entre convocatoria y convocatoria a las urnas. Nada de los quince, o los ocho, días de rigor justo antes de la jornada de reflexión. La campaña electoral es ese proceso permanente que lo impregna todo, es lo que condiciona todas y cada una de las decisiones que se toman desde un Gobierno. Y también lo que motiva posiciones y críticas de los partidos de la oposición. Hasta ahora, los partidos trataban de disimular las 'decisiones de campaña', es decir, aquellas que más podían tener un condicionante vinculado a la decisión de los electores cada cuatro años. Se entendía que ese tipo de propuestas que buscaban el voto con un golpe de efecto venían a reflejar la debilidad del resto de factores a tener en cuenta a la hora de llegar a las urnas. Aquello es la prehistoria. Ahora los Steve Bannon de turno asumen el todo vale para tratar de arrancar un voto más o un escaño más. El consejo de ministros celebrado ayer dio luz verde a dos decisiones asombrosas, de esas que a uno le recuerdan que hay elecciones dentro de un mes. Carmen Calvo anunció la inminente exhumación de los restos de Franco. Y María Jesús Montero informó de la aprobación de una lluvia de millonespara las CCAA -si se suma la liquidación de 2018, para la Comunitat se anunciaron 2.300 millones-. Vale que sacar los restos del dictador del Valle de los Caídos sea una propuesta que el PSOE y otros partidos han venido defendiendo desde hace tiempo. Pero que la decisión formal se adopte ahora, y la urgencia con la que se pretende actuar, impregna la decisión de un tufillo electoralista insostenible. Con el dinero pasa un poco lo mismo. En agosto, la misma ministra que ayer defendió la solvencia con la que el Gobierno había encontrado la fórmula para desbloquear la actualización de las entregas a cuenta, reconocía que era la propia Abogacía del Estado la que impedía que un Gobierno en funciones adoptara una decisión de este tipo. Dos meses después, la misma Abogacía emitía un informe para sostener precisamente lo contrario. Y claro, se llega con mucha más comodidad a unas elecciones si acabas de repartir un montón de millones y evitas el colapso de algunos gobiernos regionales -como el valenciano- que si no lo haces. A ver si va a ser verdad que esa lotería en que se han convertido las encuestas -que un día le dan 15 escaños más un partido y a las dos semanas se los quitan- no van mal encaminadas del todo en relación con el PSOE, y resulta que haber forzado tanto la máquina para volver a unas elecciones no da resultado. Que sí, que Bannon es muy bueno y tiene unas ideas ingeniosas. Pero a ver si tanta ingeniería electoral y tanto drama político en televisión termina volviéndose en contra.