INCORRECCIÓN IDEOLÓGICA

ISABEL FERRANDO

Casi ya en el umbral del verano y con todos los que me encuentro hablando de política nacional, estoy pensando en que mientras que no haya Gobierno no puede haber subida de impuestos y eso me reconforta bastante.

Pero volviendo los ojos hacia nuestro trocito del mundo, me encuentro que ya se han superado los baches que había para la construcción de una segunda residencia para mayores en Dénia.

El sistema elegido para ponerla en marcha es suelo público, capital privado.

Ojo, nada tengo yo en contra de esto. Me parece una formula muy buena para que la administración pueda llegar más lejos y abarcar más servicios de cara al ciudadano.

Lo que me escama es que quienes lo ponen en marcha se supone que representan unas siglas que, por principio, deberían refrendar más la gestión pública de los servicios públicos que la gestión privada de los mismos.

Llevo años pensando en que la barrera entre izquierda y derecha es más dialéctica que consistente, sobre todo porque ellos (los partidos) llevan años también haciendo exactamente lo contrario de lo que se supone que sus respectivas ideologías les deberían llevar a hacer, y aquí paz y después gloria.

En realidad, si lo piensan bien, el follón únicamente se monta cuando hacen lo que se supone que tienen que hacer, ideológicamente hablando obviamente.

Llegados a este punto, y con la única excepción de los partidos que nunca han tocado marro, creo que deberíamos comenzar a construir un nuevo lenguaje mucho más preciso con la realidad que nos acontece, o al menos considerarlo.

Esta semana hubo bronca en el pleno de Dénia, además, por el tema de la acumulación de algas en las playas.

Revisando las hemerotecas di con varias propuestas y compromisos electorales de allá por el 2015 que, quizá por haber pasado tanto tiempo, ya nadie recuerda. Pero alguien debería hacerlo.