La incapacidad de À Punt

BORJA RODRÍGUEZ

Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Empar Marco, la directora general de À Punt, se ha empleado a fondo para conseguir la inviabilidad del proyecto de comunicación autonómico. Los ingresos publicitarios son irrisorios, la audiencia inexistente y la influencia de su programación en la sociedad es prácticamente nula. Las expectativas que se vendieron en el arranque del nuevo Canal 9 caen por su propio peso. A día de hoy, un buen número de trabajadores han visto recortadas sus jornadas y la previsión deja ver que desaparecerán programas de manera inmediata. Es el claro ejemplo de À Punt, donde se ha vuelto a repetir el mismo error de base: colocar dentro de la plantilla realmente necesaria a los amiguetes, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. No hemos llegado a mitad de año y se han fundido un presupuesto de 55 millones de euros, provocando que, muy posiblemente, programas como 'El matí À Punt' deje de emitirse a partir de septiembre. Si es cierto que para el mencionado programa trabajan más de 60 personas del total de 450 trabajadores que tiene ahora el ente, no es sorprendente que económicamente sea insostenible. El número de empleados es desproporcionado para un producto fuera de mercado y que lucha contra las grandes cadenas y plataformas digitales. No me canso de repetir que el modelo de negocio de À Punt esta totalmente agotado, de hecho nunca tuvo la más mínima posibilidad de ser competitivo, fuera de un entorno contaminado por la subvención y el enchufismo. Han engañado a cientos de profesionales, válidos muchos de ellos, creyendo en un proyecto que ha resultado ser puramente político. ¿Y ahora qué? A la espera de que caiga Empar Marco en cuyo currículum además de ser la corresponsal de TV3 en la Comunidad Valenciana, no se le conoce ningún tipo de gestión empresarial. Poner À Punt es ver cómo despilfarran el dinero público en programas que son un auténtico bodrio para gloria de sus creadores. El cierre de À Punt sería el resultado más acertado para cualquier consultor que aplicara el sentido común, pero políticamente es indefendible y seguirán engordando la vaca dándole pienso dos veces al día en vez de tres. Muchos de los profesionales que hace un año decidieron abandonar su proyecto para apostar por el del ente autonómico, verán sus huesos en la cola del paro. ¿Recuerdan aquello de la importancia de revitalizar el sector audiovisual valenciano? Bla, bla, bla, todo milongas. Este es el resultado de un proyecto sin estructura, sin mimbres, sin coherencia, sin vergüenza. Nos acercamos a la confirmación de que se vuelve a repetir el mismo error que el de Canal 9. Un medio de comunicación al servicio del poder y para el acomodo de los compromisos de unos más que de otros.