MÁS IMPUESTOS, LA SORPRESA DEL MANDATO

Compromís y el PSPV tenían razón al decir que no habían prometido bajar los tributos en Valencia porque los han subido

MÁS IMPUESTOS, LA SORPRESA DEL MANDATO
Paco Moreno
PACO MORENOValencia

En una de tantas ruedas de prensa que se producen en la serie de culto 'El Ala Oeste de la Casa Blanca' surge un tema peliagudo, incómodo, donde la tentación para los responsables es taparlo al máximo. Entonces deciden meterlo dentro de la 'basura' de los viernes, aquellas noticias que se mueven en la frágil línea que separa un día laborable de uno festivo, cuando la tensión informativa de los ciudadanos baja sensiblemente.

Esa 'basura' como se denomina en la serie son un montón de noticias que acaban perdidas en columnas de breves y páginas interiores de cualquier periódico un sábado, tapadas por las previas de las competiciones deportivas y reportajes costumbristas como los que invitan a conocer nuevas rutas senderistas o una visita a los museos de moda de cualquier ciudad. Es literalmente lo que ha pasado con la mayor subida de impuestos aprobada al alimón por Compromís y el PSPV desde 2015.

En esta ocasión, además, se unió el hecho de una de las gotas frías más dañinas que se recuerda en la Comunitat y la enésima crisis del Valencia por las malas decisiones de sus dirigentes. La tragedia y el sentimiento han podido con todo, pese a que la mayor presión fiscal afecta prácticamente a todos los que vivimos en esta ciudad. A partir del 1 de enero y de manera paulatina, conforme lleguen los periodos de cobro, el Ayuntamiento cogerá de nuestras cuentas corrientes un bocado mayor.

Desde 2015 no se conocía nada igual en cuanto a los incrementos del Impuesto de Bienes Inmuebles, el Impuesto de Vehículos, la tasa de mesas y sillas para los hosteleros o la tasa de nueva creación para financiar parte del nuevo alcantarillado, por hablar de algunos de los más significativos. Eso y lo que afecta a las licencias de obras, por ejemplo.

De momento, los expedientes están repletos de índices, coeficientes, tablas de consumo y tipos de contador. Jerga administrativa que se irá traduciendo los próximos días. La primera cuenta es la más sencilla. El concejal de Hacienda, Ramón Vilar, espera recaudar 23 millones de euros más, por lo que tocamos a 29 euros más por cabeza si esa carga se repartiera por igual entre todos los vecinos. ¿Resulta poco dinero? Para nada, se trata de una subida importante.

Tiempo habrá hasta el próximo pleno, cuando se aprueben las ordenanzas fiscales a finales de mes, para debatir de cifras y argumentos a favor y en contra. De momento, el gobierno municipal no ha podido empezar peor, dado que ni el alcalde Joan Ribó ni el concejal Vilar han dado una explicación a la opinión pública más allá de un comunicado. Como dice la frase que se aplica a estos asuntos, «se non è vero, è ben trovato», al explicar el comportamiento inicial del bipartito sobre la subida de tasas e impuestos. Es decir, saben que es una medida impopular y quieren sacarla de la agenda como sea.

En los expedientes se habla de que algunos han estado congelados los últimos años, o que ha aumentado el gasto de los servicios públicos. A eso añado una mayor plantilla en el Ayuntamiento, que ha engordado con oposiciones, interinos y comisiones de servicio.

Llegan además nuevos tiempos para la deuda municipal, reducida de manera vertiginosa desde el punto más alto en que se situó por la crisis. La bajada ha estado influenciada por la obligación legal de destinar parte del sobrante de las inversiones, pero lo primero podría cambiar ahora con los préstamos que se negocian para la compra de 150 autobuses de la EMT y la ampliación de la red de alcantarillado.

Estos años, desde la bancada del gobierno encabezado por Ribó se ha escuchado mucho la frase de que ellos no habían prometido bajar impuestos. Tampoco subirlos sólo cuatro meses después de las elecciones y sin que en el acuerdo de gobierno aparezca ni una línea sobre el incremento de la presión fiscal que vendrá.

Una duda me asalta sobre lo que ya se llama el tasazo. Cada año sobran decenas de millones de inversiones que no se ejecutan por mala gestión. Dinero que se arrastra con la fantasía de que las obras se harán algún día. ¿Por qué no ser más realista reduciendo la cantidad inicial? Es obvio que Hacienda cuenta con el sobrante para reducir deuda.

De la tasa de vehículos de movilidad personal se ha caído lo referente al alquiler de patinetes eléctricos y bicicletas. El próximo año no será el de la regulación de ese sector por la preocupación no expresada del concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, de que coma terreno a la bicicleta. El Ayuntamiento pierde la posibilidad de ingresos. ¿Eso no importa?