IMPOSTURA MAYÚSCULA

IGNACIO GIL LÁZARO

La abstención es camino valiente y honorable. Lo dice la carta que diputados socialistas han remitido al PP pidiéndole que facilite así la investidura de Sánchez. Curioso retorno dialéctico de aquel «no es no» que provocó una de las mayores crisis del socialismo español en su historia reciente. Golpe de mano contra el secretario general que dimitió y dio paso a la formación de una gestora. Cierto es que en el último momento los escaños del PSOE hicieron presidente a Rajoy acatando sus diputados la abstención decidida por el partido, salvo un grupo de fieles sanchistas que mantuvieron a ultranza su voto en contra. Por eso cuando ahora afirman que abstenerse es «valiente y honorable» se debe concluir también que la irreductible posición negativa esgrimida entonces por Sánchez no merece recibir los citados calificativos porque nunca puede significar lo mismo una cosa y su contraria. Pura lógica. De ahí que la carta en cuestión tiene mucho de impostura mayúscula. La tónica habitual. Pantomima que sirve de paso para meter el dedo en el ojo a Pablo Iglesias, al que no debe haberle gustado la epístola de marras. Otro intento de portazo por si cuela. Pero bueno, esto es lo que hay. Aquí la congruencia brilla por su ausencia. Tampoco es de extrañar a estas alturas. Han pasado más de dos meses desde el 28 de abril y el candidato presidencial no ha hecho nada serio para forjar una mayoría parlamentaria que le respalde y dote de estabilidad a su gobierno durante el curso de la legislatura. El meollo del asunto. ¿No habíamos quedado que «la nueva política» era ante todo diálogo y negociación? ¿Acaso el resultado electoral cabe interpretarlo de otra forma? Desde luego que no. Por tanto, a Snchez le toca ya elegir compañía a las claras, dejar de marear la perdiz y poner toda la carne en el asador para alcanzar un acuerdo eficaz. Sin embargo, hasta la fecha Sánchez se ha dedicado únicamente a buscar que alguien sin más le de la cabotá. A derecha o izquierda da igual y amenazando con volver a las urnas. Prepotencia y soberbia a destajo. Lamentable. Demencial. Mientras, España indignada y atónita.