IMPACIENTES E INFIELES

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Al espectador ya no le gusta esperar y cada vez es más infiel. Ha perdido el hábito de aguardar, de disfrutar de la intriga y de la tensión. Se impacienta. Lo quiere todo y si no lo tiene para disponer de ello como desee lo deja de lado. Sin remilgos. Este consumo ha pasado factura a 'Matadero', que empezó muy bien en Antena 3 y se ha ido desangrando por el camino. Esta semana se ha despedido peleando por un 10% de cuota de pantalla, que no es mucho. A 'Secretos de estado' le sucede lo mismo. Telecinco incluso la va a cambiar de día para intentar retener a su audiencia, pero mucho me temo que no se trata de días. Lo de tener que aguantar a ración semanal parece decimonónico y no compensa. Con estas perspectivas los próximos lunes y martes se estrenan '45 revoluciones' y lo nuevo de 'Allí abajo'. Es posible que comiencen bien pero nadie les garantiza que se vayan a topar con seguidores dispuestos a acompañarles al ritmo que marcan las cadenas convencionales.

No es algo que solo pase factura a la ficción. Un programa como 'La voz' se ha encontrado con idéntico problema. Durante las primeras entregas mantuvo el interés. El público se animó a conocer a los nuevos participantes. La etapa de audiciones ofrecía emociones cada día y logró atrapar a los fans del formato. Pero una vez los concursantes han sido seleccionados la atención se dispersa. ¿Para qué tragarse una gala entera cuando a la mañana siguiente se puede conocer el resultado en cualquier web y ver los vídeos en YouTube? Esta circunstancia afecta a los resultados del programa, que no son ni de lejos con los que empezó su andadura en Antena 3.

Para que el espectador acuda semana tras semana se debe atraparles con sorpresas y por eso Telecinco convierte 'GH Dúo' en una montaña rusa y en cada entrega se viven rupturas, reencuentros, expulsiones y reincorporaciones. Es imposible que nadie te lo resuma por lo que conviene no perdérselo y vivirlo al momento. Eso le permite liderar holgadamente, algo que por las noches casi ningún espacio consigue (excepto 'Masterchef' o 'Tu cara me suena'). Los otros que se salvan son los magacines en directo, que narran la realidad como si fueran un reality.