No todos somos iguales

JOSÉ BARBER RUBIO VALENCIA

Con esta frase, pronunciada con energía mezclada de emotividad, Carmen Montón pretendía marcar diferencias con otros casos, igual de penosos, por los que se han visto afectados políticos de distintos partidos. Y efectivamente, no todos somos iguales, pero en el mundo de la política presentan una enorme similitud unos y otros. Tras el escándalo protagonizado por el conocido máster de Cifuentes, que acabó con su vida política tras verificarse que ni lo había cursado ni tenía el Trabajo Fin de Máster ni conocía a quienes le habían aprobado, estalló el de Pablo Casado, que si en un principio aseguraba haber cursado el máster y presentado el TFM, ahora se descuelga con que en realidad lo que él hizo fue «un curso previo para acceder al doctorado que entonces empezaba a llamarse máster».

Alegaba la ya exministra que en la obtención de su máster no hubo irregularidades, pero alguna sí que hubo. Porque obtener tres sobresalientes sin tener contacto con sus profesores, tiene narices. O cuando le preguntaron a cuántas clases asistió y respondió que no recuerda. Por otra parte, el curso estaba dirigido por la profesora Laura Nuño, e impartido por el director del instituto Enrique Álvarez Conde, imputados ambos, casualmente, en el citado caso Cifuentes.

En definitiva, algo huele mal. Un hedor que se va extendiendo y aún no sabemos a cuántos acabará atufando. Pero que ante la investigación judicial en marcha acerca de los cursos impartidos en la Universidad Rey Juan Carlos muchos estarán ya tentándose la ropa ante sus más que probables futuras declaraciones.

No todos somos iguales, pero cada vez nos parecemos más.

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