El hundimiento

Rosa Rodríguez
ROSA RODRÍGUEZ

Anatoli Kárpov reconoce que «la amenaza de la derrota es más terrible que la derrota misma». La intuición en ajedrez es primordial para combatir la intimidación psicológica. El instinto empuja a ejecutar la jugada correcta anticipándose al cerebro del rival sin un razonamiento lógico. Esa habilidad mental, que se logra a base de conocimiento y entrenamiento, debe mantener a raya el autocontrol emocional para neutralizar el potencial exceso de confianza que lleva a la autoderrota. A Pedro Sánchez le ha faltado olfato y le ha sobrado euforia en la partida que se está echando con los independentistas. El viernes, al comprobar que las reglas de la cancha no funcionan en el sigilo del tablero, detuvo su reloj en Twitter: «Este Gobierno no aceptará nunca un referéndum de autodeterminación. Trabajamos por tender todos los puentes posibles desde la política. Esta es la propuesta del Gobierno de España para Cataluña: convivencia, diálogo y ley». Antes, Carmen Calvo había escrito por WhatsApp en el chat 'Coordinación BCN-Madrid' a Pere Aragonès y Elsa Artadi: «Entiendo que es un no. Suerte». El vicepresidente catalán y la portavoz del Govern convocaron de urgencia a los medios para acusar al Ejecutivo de romper el idilio por exigirles un «cheque en blanco»: retirar las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos como condición sine qua non para el diálogo sobre lo de siempre. Los 'coaches' de Moncloa pulsaron otra vez el botón del pánico. Habían dado por hecho el trueque con los socios que les condujeron a palacio. Con lo que no contaban era con 'La Voz' de una manifa que fusionara a PP, Ciudadanos y VOX «Por una España unida. ¡Elecciones ya!». Y mucho menos con el tirón de orejas, no solo de los recelosos barones que nunca apoyaron a su resucitado secretario general, sino de Felipe González que, por primera vez, ha rajado bárbaramente contra un gobierno socialista: «Ahora a todo el mundo le llama la atención el relator, una figura conocida en Naciones Unidas. No necesitamos un relator». El expresidente lanzaba tamaño apercibimiento en un vídeo con la mosca de su Fundación. 'Elsoufflé' del notario, apuntador, traductor o aquello que fuera «la persona encargada de facilitar los trabajos de la mesa» (sic) de políticos se evaporaba antes de alcanzar el estado sólido. Hasta el exdiputado de la difunta Unió Josep Sánchez Llibre se autodescartó en un comunicado emitido por Foment del Treball. Minuto de oro que le valió, de qué si no, para arrimar el ascua a su sardina recordando que preside la magnánima patronal catalana.

Hoy arranca en el Tribunal Supremo «el juicio». Mañana concluye el plazo para que los separatistas levanten, si les place, «el veto». No habrá 'Manual de resistencia' que sobreviva el hundimiento de la legislatura si Sánchez comete otro error de cálculo. En el escaque el tiempo solo se para al final. Según el maestro ruso, no se puede ganar si se intenta acabar en tablas.