EL HUEVO DE ZURCIR

Mª ÁNGELES ARAZO

Igual que las tiendas del mimbre y el ratán, las de objetos de madera también exponen en la calle de Gracia o del Músico Peydró lo que venden más solicitado. Las puertas parecen inexistentes y el público curiosea, entra, elige, compra y sale con la naturalidad del viejo cliente.

El origen de tan específico género se debe a 'Micalet el Cullerer', que hacía cucharas y más cucharas en la calle, para terminar realizando todas las piezas que admitía la madera de boj.

La nieta de 'Micalet el Cullerer', Marina Laborda, se casó con Juan Manuel Segura, también de Alaquás, que se dedicó a la fabricación de objetos y muebles auxiliares de madera, resueltos casi todos con ensambles.

Puesto a diversificar la oferta, confió en los huevos de madera para zurcir calcetines, y siguieron aquellas tablas para lavar ropa que parecían un acordeón desplegado, las sillas con asientos de enea, las carneras para defender el embutido del relente de la noche, las tablas de planchar, las perchas, los revisteros, los bastidores, los trípodes con tabla como mesa para estudio, o las mesas camillas grandes, medianas, pequeñas y hasta diminutas.

Naturalmente, Laborda tuvo pronto imitadores en la calle, que también cuenta con tiendas dedicadas a las flores de tela.

Como todo tiene su por qué, para averiguar el principio de la especialidad floral hay que recordar el tiempo en que en esa vía urbana radicaban tres empresas funerarias: El Barco, San Luís y José Lleó, firmas que durante la guerra civil (1936-39) fueron socializadas y unificadas en la plaza de Emilio Castelar (actual plaza del Ayuntamiento). Después ya no perduraron como tales, aunque subsistió la confección de flores.

A las pompas fúnebres se les encargaba, además de la carroza y el número de caballos, el acompañamiento de ancianos del asilo y niños huérfanos del Colegio de San Vicente Ferrer. En la parafernalia mortuoria no podían faltar los adornos florales de organdí, azucenas y lirios de hilo blanco; flores, en fin, que necesitaban renovarse con frecuencia.