LA HORA DE LAS ENCUESTAS

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

Me gusta mirar las encuestas, lo admito. Las leo, las analizo, sigo todas las que caen en mis manos... y luego tiendo a recordar las que se acercan más al resultado definitivo y las que patinan con estrépito. Héctor Esteban siempre menciona entre risas aquella que publicó hace años otro diario en la que se advertía de un ajustado resultado entre PP y PSPV, a pesar de que unos días después los populares superaron los 50 escaños y los socialistas acabaron dirigidos por una gestora. El caso es que una de las firmas más prestigiosas de las que se dedican a este tipo de estudios sociológicos -la única que adivinó la irrupción de Vox en las pasadas elecciones andaluzas y que también atinó con Cataluña- publicó hace pocos días un sondeo que situaba al PSOE con una estimación de escaños de 134 para un porcentaje de voto del 30,6%. El dato, quizá el más elevado para los socialistas de los últimos meses, confirma la percepción extendida en la calle Ferraz y que apuntaba a que, si se logra superar el 30% de porcentaje, el salto en escaños resulta significativo. A la vista de ese resultado, se entiende que Ximo Puig haya adelantado las autonómicas para hacerlas coincidir el 28 de abril con las generales. ¡Como para no hacerlo! El caso es que la misma encuesta situaba al PP con 87 escaños -y un porcentaje de voto del 22%, once menos que en 2016-, a Cs con 38 diputados y a Vox con 36. Los que saben de esto de las encuestas aseguran que la foto a día de hoy se aproxima bastante a lo que reflejan esos resultados, que completaría Podemos con 30 y los habituales 25 escaños que vienen a sumar las formaciones nacionalistas. No voy a hacer la lectura más simple, que es la que haría referencia a que Sánchez podría volver a gobernar con una inestabilidad similar a la que le ha llevado ahora a las urnas -aunque con medio centenar de escaños más-. Me detengo en los resultados de PP y Cs, si es que termina produciéndose. Cincuenta diputados menos que en la actualidad, en el caso de los primeros, y un crecimiento mínimo para los segundos. Y ambos sin opciones de formar Gobierno. Igual así se entiende esa ocurrencia del PP de pedirle en público a Vox que no se presente en algunas circunscripciones -«hace falta valor», cantaba Auserón-. O ese gigantesco cartel de 'Rivera' en el acto de presentación de los cabezas de lista de Cs para las generales -como si no hubiera más partido que él-. Se extiende la sensación de que unos y otros no han encontrado la ola buena. Casado, es cierto, apenas lleva unos meses como líder. Y ésta será su primera comparecencia como cabeza de lista en las urnas. Pero de producirse un resultado así, imagino que ni Casado, ni Maroto ni García Egea se plantearían descolgar el teléfono para pedir explicaciones por los resultados regionales del partido.