El hombre que mató a Francisco Franco

El hombre que mató a Francisco Franco
ANTONIO VERGARA

En el Gobierno de Sánchez Castejón trabaja como asesor de imagen Iván Redondo. Es el jefe de gabinete del único presidente de la democracia no elegido en unas votaciones generales. Sánchez se coló, como los gatos, por la gatera de una moción de censura. Por tanto, nadie le ha otorgado su cargo, salvo los políticos de su partido, separatistas, comunistas, nacionalistas y 'perroflautas' que la respaldaron. Ningún ciudadano con un mínimo de sentido común -o simplemente algo listo- debe considerarlo presidente de todos los españoles. Es un polizón a bordo del barco del Gobierno. Un intruso.

Como vivimos y penamos en la sociedad del espectáculo, todo vale. RTVE ya ha cambiado de orientación política por las directrices (consignas) de su nuevo vicepresidente del Consejo de Informativos de RTVE, Xabier Fortes. En los informativos y telediarios, los ataques al centro-derecha son ya pura rutina. Igual que la censura, indirecta o directa. Directa: no dar ni una imagen del viaje de P.S., acompañado por su esposa, a un recital de rock en Benicàssim -transportados en un avión oficial- para escuchar a los horrendos 'The Killers' ('Los Asesinos').

Fortes es un extremista de la 'escuela' de José María Ferreras, el jefe de 'agit prop' de la Sexta. Y hermano de la novelista dominguera Susana Fortes, a quien no tardaremos en verla en RTVE presentando alguna de sus cursilerías.

El diseñador y estratega del socialismo espectáculo de Sánchez es, como hemos escrito al principio, Iván Redondo, un cruce entre el añejo método de Dale Carnegie y la Universidad de Washington. Redondo es el Darryl F. Zanuck del PSOE y Sánchez, pero sin su talento. Zanuck fue el poderoso productor de cine de la época dorada de Hollywood. Financió 'Eva al desnudo' (1950), entre otros grandes éxitos. La función de Iván Redondo es justamente la contraria, 'Vestir a Pedro' en la sociedad del espectáculo para esconder su vacuidad y su carencia de fondo de armario político. Utilizar el sistema Cinerama y el sonido estereofónico como en el western 'La conquista del Oeste' (1962).

Redondo es un mercenario, pero no gratuito, caso de los aventureros de 'Los siete magníficos' (1960), no. Desempeñó el mismo rol con dos políticos del PP, José Antonio Monago, expresidente de la Junta de Extremadura, y Xavier García Albiol, exalcalde de Badalona. En ambos casos fue su asesor de imagen. Se le puede llamar, pues, mercenario (persona que realiza por otro una tarea o una misión a cambio de dinero) o ya en el apoteosis de la modernidad, 'profesional'. ¿Qué ideología profesará Redondo? O, más exactamente, ¿tiene alguna ideología o creencia? ¿Será el dinero y el poder únicamente? Si vota, ¿a qué partido premia con su papeleta? ¿Al último para quien ha trabajado? «Cosas veredes, Sancho».

Ya nos advirtió Mark Twain que «todo conjunto de profesionales que se reúnen lo hacen para conspirar contra los ciudadanos a largo plazo». Está sucediendo en La Moncloa con Redondo, su equipo a lo 'yanqui', más Sánchez y los suyos.

Estamos moralmente convencidos de que la vieja idea 'zapateril' de exhumar los blanquecinos huesos de Franco (nadie duda de que fue un dictador) la ha acelerado Redondo en comandita con Sánchez y los socialistas más fanáticos. Será un Redondo golpe de efecto 'hollywoodiano' y del presidente por la gatera. Una superproducción de Cecil B. DeMille ('Los diez mandamientos', 1956) o un truculento filme de la productora británica Hammer, 'La maldición del Gobierno Frankenstein' (2018).

Ya se ocuparán de movilizar a sus cadenas de televisión (todas, de hecho), radio, prensa y televisión extranjeras. La lápida que cubre a Franco Bahamonde pesa cinco toneladas. Para levantarla, Redondo-Sánchez firmarían un acuerdo con Florentino Pérez, presidente de ACS, Actividades de Construcción y Servicios, empresa con la maquinaria imprescindible para este 'caso urgente', según la lumbrera vicepresidenta del Gobierno.

Y después de Franco, ¿qué? ¿El tándem Sánchez-Redondo ya habrá arreglado todos los graves problemas de España, empezando por la bravuconería independentista de Torra y su alegre pandilla? Sánchez puede incinerar los blanquecinos fémures del 'Caudillo', todo con el permiso de la familia Franco, introducir sus cenizas en una urna 'pret-à-porter' y exponerlas a la entrada de la Moncloa con una foto suya y esta leyenda: 'Te Man Who Shot Francisco Franco', 'El hombre que mató a Liberty Valance' (1962), de John Ford. Una leyenda del Oeste.

 

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