UNA HISTORIA DEL VALENCIA (XLIV)

La Copa de Ferias supuso el exitoso desembarco del club en el escenario internacional

Según comentábamos hace un par de semanas, uno de los primeros (y más destacados) logros de la directiva que, encabezada por Julio de Miguel, tomó el mando del Valencia durante el verano de 1961, fue la admisión del club de Mestalla como parte de la Copa de Ciudades en Feria. Este hecho fue consecuencia del trabajo callado pero constante de directivos como Rodolfo Bacharach y Enrique Villalonga y tuvo, como veremos más adelante, una importancia crucial en el desarrollo del Valencia durante los años sesenta.

La Copa de Ciudades en Feria (en adelante la llamaremos, para abreviar, Copa de Ferias) era un torneo de carácter continental que había sido ideado en abril de 1955 por algunos prohombres del fútbol mundial como Ernst Thommen (vicepresidente de la FIFA), Ottorino Barrassi (presidente de la Federación Italiana) y Stanley Rous (presidente de la Asociación de Fútbol de Inglaterra, que sería nombrado máximo responsable de la FIFA en 1961). Su creación había sido, esencialmente, una respuesta a la fundación, ese mismo año, de la Copa Europea de Clubes Campeones (actual Liga de Campeones), auspiciada por Santiago Bernabéu y el diario L'Équipe con el respaldo de la UEFA y que pronto se configuraría como un coto más o menos cerrado (y dominado por el Madrid), de gran popularidad y gracias al cual los clubes participantes obtenían suculentos ingresos y una enorme notoriedad.

A diferencia de su competición paralela, la Copa de Ferias se configuró en sus inicios como un torneo de tortuoso desarrollo y normas bastante particulares, lo que, en cierto modo, limitaba su atractivo. La primera edición se alargó durante tres años; la segunda se extendió a lo largo de otros dos. Se accedía por invitación, no como consecuencia de méritos deportivos. Podían tomar parte en el torneo clubes o selecciones de ciudades que representasen a urbes que celebraran ferias de muestras. En sus primeros años, de hecho, muchos participantes optaron por la confección de potentes selecciones locales que integraban a futbolistas de diversos clubes. Barcelona, representada por el Barça, se hizo con los dos primeros títulos en liza, en 1958 y 1960.

Ya antes de acceder a la presidencia del Valencia, De Miguel imaginó las posibilidades que abría la integración del club en la competición ferial: la participación en un torneo de las características de la Copa de Ferias, que atraería a Valencia a algunos de 'los mejores equipos del continente, supondría un incentivo para que los aficionados acudieran a Mestalla. Y al mismo tiempo, permitiría, con la excusa del fútbol, iniciar o estrechar relaciones entre el empresariado valenciano y el europeo en una época en la que España se hallaba en plena apertura al exterior. Dicho y hecho. El Valencia fue aceptado como miembro de pleno derecho de la Copa de Ferias tras la asamblea celebrada en Basilea a finales de julio de 1961.

Apenas dos meses después, en septiembre, el equipo inició su andadura en la competición, que habría de extenderse, como consecuencia de la disputa del Mundial de Chile, hasta septiembre de 1962. Con Domingo Balmanya como técnico (campeón de la primera Copa de Ferias con la selección de Barcelona) y una plantilla reforzada concienzudamente (a los fichajes iniciales de Waldo, Ribelles, Coll y Recamán, más la impresionante aparición del mestallista Guillot, se añadirían más adelante los de Zamora, Chicao o Yosu, entre otros), el Valencia conformó una plantilla sólida, rocosa y efectiva que sorprendió en Europa por su juego y consiguió doblegar a algunos de los mejores equipos del continente. Así, superó, sucesivamente, al Nottingham Forest (2-0 y 1-5), el Lausanne (4-3), el Inter de Milán (2-0 y 3-3) y el MTK Budapest (3-0 y 3-7) y se plantó en la final ante el Barcelona, que buscaba su tercer título. En los dos encuentros, que se disputaron a comienzos de la temporada 62-63, el Valencia, con un entrenador nuevo (el argentino Alejandro Scopelli había sustituido a Balmanya) no hizo sino mantener el rumbo marcado durante toda la competición: goleó al Barça por 6-2 en Mestalla y empató a un gol en el partido de vuelta, resultados que le convirtieron en campeón de la competición. Fue el mejor broche posible a su primera participación en la Copa de Ferias, que se saldó con unos guarismos excelentes: 7 victorias y 2 empates, con 33 goles a favor y solo 13 en contra.