Historia a la carta

Los cañones del 'Jaime I' que estuvieron en El Saler están abandonados en Tarifa; pero allí no los ubicó Miaja, sino Franco

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

Los vídeos colgados en la red son impresionantes. Un especialista, seguramente militar por sus conocimientos y el buen uso del lenguaje técnico, se cuela en las interioridades de la enorme torre artillera, situada en la costa de Tarifa, y nos muestra todo, desde los ascensores de municionamiento hasta los sistema de óptica, telemetría y disparo. Lleva un equipo de filmación en el casco y va describiendo todo lo que ilumina y graba. Es así como, gracias a su relato, podemos conocer lo que queda, lo que el vandalismo está dejando. Porque a pesar de que la Armada dejó las piezas artilleras protegidas con grasa dentro de su búnker, aunque introdujo otros protocolos de mantenimiento y seguridad, nada ha podido impedir que los intrusos, como en las tumbas reales egipcias, hayan entrado a saco.

El visitante nocturno muestra lo que, para obtener cobre por valor de cuatro duros, están haciendo los ladrones: destruir motores eléctricos de hace un siglo, piezas que son pura historia naval y tecnológica, montadas en un acorazado español, el 'Jaime I', que es historia de la Armada. Y gracias a él, y a sus lamentos, sabemos que esa doble pieza de artillería naval -los famosos Vickers, de 305 mm. construidos en Gran Bretaña- son los que pertenecieron al acorazado 'Jaime I' y los que estuvieron emplazados en la playa del Saler entre 1937 y 1941.

Se habla mucho, quizá demasiado, de la «memoria histórica». No está nada claro qué pueda ser, pero sí parece evidente que resulta operativa cuando viene acompañada de presupuesto. Y esa dotación, las más de las veces, se configura y aparece si el objeto a conservar o rescatar del olvido puede vincularse a las acciones, decisiones o planes de la República. El acorazado «Jaime I», nombre de Rey pero antiguo, goza de buena reputación en tanto que trajo a Valencia los restos mortales de Blasco Ibáñez y después, según se subraya siempre, permaneció fiel a la República con cuya bandera se hundió -o fue hundido- en el puerto de Cartagena.

Sus piezas artilleras fueron rescatadas y una de las torres dobles se ubicó en 1937 como parte sustancial de la línea de defensa de la costa que iba desde Castellón a Alicante. Así, el llamado 'Copón de Miaja', de la playa del Saler, es un búnker que albergó una de las cuatro dobles piezas artilleras del acorazado. Y que el Ayuntamiento, ahora, con el permiso del ministerio de Medio Ambiente, que es su propietario, está limpiando con el fin de rescatarlo y hacerlo visitable.

Curiosamente, un mismo país, dotado de una misma historia y una misma ley, nos ofrece dos caras. En Valencia se invierte dinero para recuperar el agujero donde estuvieron los cañones por decisión de la República. Pero esos mismos cañones, trasladados por el franquismo a Tarifa con el fin de defender el Estrecho, ya dejan de tener valor e interés histórico: nadie los custodia, están siendo saqueados y sus instalaciones técnicas no tienen arqueólogos protectores.