Qué hicieron los romanos por nosotros

Un tuit de prueba pide el derribo del Acueducto de Segovia por ser un símbolo de la opresión de Roma... y logra sumar adeptos

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

La historia es estrafalaria, descacharrante ... y muy certera. Un señor, Jesús Arroyo, puso a circular este tuit: «Lamentable que siga habiendo en España un símbolo de la mayor represión que ha existido en nuestra Historia. Ruego difusión para que el Gobierno derribe de una vez el acueducto de los opresores romanos»

Se refería al Acueducto de Segovia, Monumento Nacional desde 1884, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985. ¿Derribarlo?, ¿símbolo de la represión romana?

Aclaremos cuanto antes, para que nadie se lleve a engaño, ni nos vea engañados, que todo era una farsa intencionada con la que el señor Arroyo, que es consultor de comunicación, quería demostrar cómo es de fácil montar cualquier patraña y que se convierta en lo que ahora se llama posverdad; que en la época en la que tanto proliferan noticias falsas o 'fake news' es sencillísimo armar historias inexistentes y hacer que haya gente que se las crea de inmediato.

La verdad es que no sólo hay gente dispuesta a creerse lo que sea, sino también a engordar lo que le traen. La enseñanza es terrible: cabe soltar la mayor de las trolas y, a poco que esté bien 'montada', aderezada convenientemente con las especias adecuadas, hay público que 'compra'el asunto, cualquier cuestión (hay gente 'pa tó'), que se suma a la iniciativa, acaba engrosando la bicha y al recogerla ya engordada igual no hay quien sea capaz de desmadejarla.

Jesús Arroyo ha explicado que esto no era más que una prueba para mostrar lo fácil que es construir la posverdad. Lo cual nos refuerza la indudable convicción de que no hay que fiarse de casi nada de lo que dicen por ahí sin contrastar, y si esto ya era así cuando lo que 'se dice por ahí' quedaba en el ámbito de la barra de un bar, un comentario en la esquina, un rumor de mesa camilla... ,con las facilidades supuestamente 'democratizadoras' de las redes sociales se le da a cualquier chisme o barbaridad la grandiosidad del más potente de los altavoces. Y a ver quién la pilla y la frena.

Una vez echado a rodar el tuit de Arroyo se le sumaron miles de opinadores, como lapas que se pegan a cualquier superficie. Unos en contra, claro, bienintencionados que se la tragaron entera y creyeron que debían hacer fuerza para evitar aquella monstruosidad de derribar el Acueducto. Nada menos. Y lo peor, muchos a favor, sumándose con saña a la idea de acabar con todo signo de represión... concentrada en un acueducto. Da igual de qué se trate, hay clientela dispuesta a sacar toda la monserga al uso, sin atisbo razonable de espíritu crítico.

Nos recuerda todo esto a aquel pasaje de 'La vida de Brian', cuando discuten miembros del 'Frente Popular de Judea' y uno plantea: «Sí, pero aparte del acueducto, el alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?» Enhorabuena por la aleccionadora iniciativa del señor Arroyo.

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