HERMOSA CALLE DE LA PAZ

Mª ÁNGELES ARAZO

Tuvo que transcurrir un largo tiempo para que se redescubriera todo el encanto de una calle que, prodigiosamente, ha mantenido la unidad de sus edificaciones de cuatro y cinco alturas eclécticas en su mayoría, en donde resalta el academicismo junto a elementos románticos y modernistas.

Fincas para contemplar despacio en paseo deleite con la observación del revestimiento de azulejos, ménsulas, columnas, capiteles jónicos, aleros de madera y cubrepersianas de hierro con adornos de forja.

Fue la calle de la Paz una de las más audaces reformas urbanas acometidas a finales del siglo XIX, cuando se concibió en Valencia una vía que uniera la plaza de la Reina con la Glorieta y el Parterre, afrontando las numerosas expropiaciones y el derribo de los conventos de San Cristóbal y Santa Tecla, que motivaron polémicas y gran demora en la finalización de las obras, que por fin terminaron en 1920.

Arquitectos como Camaña, Luís Ferreres, Antonio Ferrer Gómez, Vicente Rodríguez y Antonio Martorell compitieron en la realización de sus proyectos, sobresaliendo Joaquín María Arnau y Francisco Mora Berenguer por sus fincas de torrecillas con cupulina, miradores y columnas corintias. Fueron los autores de los chaflanes Paz-Comedias, que enmarcan el campanario de Santo Tomás, una imagen que cautiva a todos los turistas

El Palace Hotel, elegantes cafés, joyerías y grandes comercios centraron a una elevada clase social, la nueva burguesía que arrollaba con sus empresas a la aristocracia, replegada en la calle de Caballeros y en la del Mar.

Ha logrado mantener el pulso mercantil pasando por etapas como agencias de viajes, cafeterías, pequeños restaurantes y tiendas de regalo, pero siempre manteniendo joyerías exquisitas, firmas de moda cotizadas y la frecuencia de una élite social fiel al interiorismo y al Casino de la Agricultura (con sus múltiples eventos y exposiciones).

Calle de la Paz, el más bello paseo para la Cabalgata de los Magos y la Ofrenda de Flores.