HERBÍVOROS

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Primero los calificaron de búfalos. Luego rectificaron y precisaron que deseaban compararlos con los ñus que cruzan el río Mara así a lo loco para alimentar a esos solitarios cocodrilos gigantescos de los cuales somos fans. En cualquier caso, al equiparar a los estudiantes del sarao de las paellas con los ñus les arrebataron el arranque violento del búfalo. Aunque ambos sean herbívoros, entre el bronco búfalo y el mansurrón ñu, supongo que a esas edades de despiste estudiantil prefieres que te asocien con el imponente búfalo porque es más malote.

De todas formas ambos bichos muestran un comportamiento gregario que no dice demasiado en favor de su inteligencia. Migran en grupo para sentirse fuertes. Sólo se integran en la masa porque esta les despoja de la capacidad de pensamiento y eso resulta comodísimo. A la mocedad se la demoniza por su enganche al botellón, por su querencia hacia la fiesta, por su afición hacia el escapismo frente a la tanda de recios exámenes que les aguardan agazapados como las zarpas afiladas de un viejo tigre. Del qué grande es ser joven hemos evolucionado al qué chungo y qué guarro es ser joven con aspiraciones etílicas de vez en cuando. ¿En qué quedamos? Pues lo ignoro, sólo sé que hemos asistido a un interesante combate entre el ayuntamiento de Ribó y una empresa que seguramente cuenta con abogados espabilados. A lo mejor tenía razón Ribó, lo malo es que cualquier iniciativa que brote de la empresa privada merece su desprecio porque a él le pone el estalinismo que teledirige los apetitos de las personas. Lo lleva en los genes. Pertenece a la izquierda que reglamenta incluso el ocio del prójimo. Menos mal que esos estudiantes eran unos 25.000 pacíficos ñus que no causaron problemas. Si llegan a proyectar la fiereza de una pareja de lobos alguien lloraría de miedo.