Haga el favor de gobernar de una vez

Pedro Sánchez desea gobernar como si su partido tuviera mayoría absoluta, pero sin disponer de ella

CURRI VALENZUELA

Pedro Sánchez tiene todo el derecho del mundo a ser presidente del Gobierno de España: hace dos meses ganó las elecciones generales con casi el doble de escaños de los que obtuvo el segundo partido. Las formaciones de centro y derecha no suman para evitarlo y, mirando a su alrededor, puede encontrar suficientes apoyos entre los socios con los que hace poco más de un año ganó la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Los españoles tenemos todo el derecho a tener un Gobierno estable después de tres elecciones generales en cuatro años. Es lo mejor para la estabilidad política y, sobre todo, la económica. Hemos votado, sí, de forma dispersa, sin conceder a nadie la mayoría absoluta para gobernar a sus anchas. Y como en el resto de Europa, esa atomización tendría que conducirnos a un Gobierno de coalición formado por representantes de dos o más partidos que antes de tomar posesión firman pactos que hacen públicos.

Pero España sigue siendo diferente. Y nuestro presidente en funciones, un político peculiar. Desea gobernar como si su partido tuviera mayoría absoluta, pero sin disponer de ella. Y quiere culpar a todos los demás, menos a él mismo, de que no lo puede conseguir.

A estas alturas de esta extraña película política ya está claro que Sánchez desea gobernar con el apoyo de Podemos, que es lo que ha venido haciendo desde que sucedió a Rajoy. Pero no quiere tener a Podemos en el Gobierno, seguramente porque cuando toma el Falcón y aterriza en Bruselas le gustaría poder presumir de otros socios más presentables en Europa. Salvando las distancias, se parece a aquellos maridos de antaño que tenían a una esposa solícita y modosa para andar por casa y luego una querida vistosa para acompañarle a las fiestas.

Siguiendo con el simil, sucede que Pablo Iglesias no quiere representar el papel de pareja doméstica que ni siquiera pasa antes por el altar, igual que Albert Rivera no está dispuesto a asistir a la ópera de Bruselas del brazo de Pedro Sánchez para que este quede bien. Ni Ciudadanos, ni tampoco el PP, podrían explicar a sus votantes haber entregado un cheque en blanco para que el lider del PSOE gobierne a sus anchas con Podemos y el apoyo externo de los secesionistas catalanes.

La solución Sánchez al bloqueo creado por el mismo consiste en culpar a todos de su fracaso, amenazarles con convocar elecciones y alentar sus escisiones internas. La culpa de que tenga que gobernar con Podemos es de PP y Ciudadanos por no abstenerse en su investidura; la culpa de que esta no vaya a producirse, de Pablo Iglesias por empeñarse en el Gobierno de coalición. Y como todos se sigan portando mal a asustarles: con nuevas elecciones, encuestas del CIS amañadas, dimisiones en Ciudadanos, un nuevo partido para Errejon... Lastima que Sánchez no ponga el mismo empeño en lo más fácil: contarles qué va a hacer, pactar y empezar a gobernar.