Haciendo limpieza

MANU RÍOS

Será esta medianoche cuando los vecinos del Cabanyal y Canyamelar lancen desde los balcones pozales de agua y objetos viejos de loza y cristal como platos y vasos. Lo harán en señal de alegría por la resurrección de Jesucristo pero también de manera más pagana a modo de sortilegio limpiador y purificador que acabe con lo malo y atraiga a lo bueno.

Un conjuro al que también parece abrazarse alguna formación política que anda haciendo limpieza más o menos a fondo. Batallas internas aparte y a pesar que la Ley no prohíbe que un imputado, ni siquiera un encarcelado, se presente a unas elecciones, los partidos ya dictan sentencia estética y pasan al ostracismo a quienes consideran que restan más que suman.

En el PSPV-PSOE sin ir más lejos, se ha sido bastante laxo con dos candidatos imputados judicialmente. Con el alcalde de Paterna se ha sido magnánimo y con el candidato a la alcaldía d'Ontinyent, después de aguantarlo durante muchos meses, se ha terminado como el rosario de la aurora. Aunque vaya usted a saber si la opereta a la que estamos asintiendo no forma parte de un pacto previo. Los hechos son que Jorge Rodríguez ha quedado en evidencia pública tras verse el sumario del caso Alquería y descubrirse el chiringuito que presuntamente tenía montado junto a Compromís para contratar amiguetes en la Diputación de Valencia por dos millones de euros. Y después y fundamental, que durante el tiempo que el PSPV lo aguantaba, Rodríguez por si las moscas, ya tenía preparado otro partido político. Y ahora se presenta a elecciones bajo sus siglas llevándose a muchos ex compañeros. Me ahorro el comentario. Pasapalabra. También la candidata la València en Comú María Oliver está imputada pero parece que sigue contando con la confianza de los suyos. Que con los líos que la formación morada tiene en Madrid, ya es bastante.

Pero nada es comparable a la catarsis que viven en el resucitado PP municipal. Cualquiera diría que estamos ante una refundación. Se sabía que la cirugía que se iba a aplicar iba a ser severa y lo ha sido. De diez imputados, diez han salido de la lista. Ni rastro de sospecha que pueda ser utilizada otra vez por la oposición. Hay que dejar atrás el caso Corbín, el caso Zaplana o el caso Blasco, vuelto a ver esta misma semana. Entre la limpieza interna y el guiño a sus votantes históricos, los valencianistas y el mundo de las fallas, van a intentar coger nuevos bríos. Los fichajes de caras nuevas que vienen sin lastre ni mácula, junto a nombres como Enric Esteve, Santiago Ballester, el hijo de Martin Quirós y el de Vicente González Lizondo, forman parte de una estrategia largamente pensada. Un carro al que también se suma la formación naranja de Fernando Giner. Pero en este caso se necesita mucho más que fichar a una fallera mayor de Valencia para que resulte creíble la apuesta.