NADA ES GRATIS

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Hace algún tiempo un esforzado empresario al que sorprendo a veces en el barrio los domingos de tardes basura cuando llega de trabajar, porque el tipo si hace falta también curra durante el sagrado día del Señor, me soltó una de esas frases que permanecen tatuadas en mi cerebro: «Cuando alguien me invita a comer sé que al final ese almuerzo me saldrá caro...». Nada es gratis en nuestro cosmos de supervivencia capitalista y conviene desconfiar de la supuesta gratuidad con la que nos asaltan sin pudor para que mordamos el anzuelo. Esta máxima desde luego la conoce Pedro Sánchez, de ahí su recelo ante la posibilidad de recibir por la patilla los votos de Podemos para que pueda erradicar ese «presidente en funciones» de una vez. Lo de estar «en funciones» segrega un no sé qué de genuino desdoro que a nadie complace. Nadie quiere atravesar la vida «en funciones» porque parece que estemos de prestado como ese pariente menesteroso que acepta la generosidad de la habitación cedida por el pariente rico mientras prepara unas oposiciones. Podemos no regalaría nada gratis, tan sólo fingiría para aparentar nobleza bermellona, ya buscaría el modo de cobrarse más tarde, y con intereses. Las almas cándidas que matan sus horas inmersas en las redes sociales creen que estas son un ejemplo de actividad gratis total. Ignoran que son ellos los esclavos que aportan los contenidos sin percibir sueldo y que, gracias a sus datos personales, ventilan intimidades, gustos y apetitos con los que otros extraen suculentos beneficios. Si la muerte tenía un precio, como nos dijo el clásico Sergio Leone, el simple devenir cotidiano supone un perpetuo gasto desde el amanecer hasta el anochecer. Nada es gratis, mucho menos entre la nebulosa atmósfera de la maquinación política. Y qué caro sale cuando a veces te invitan a comer...