Un gran evento

La capitalidad mundial del Diseño es una nueva oportunidad para Valencia, su sociedad civil y sus creadores: una gran noticia

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

En busca de espacio para mi creciente mundo de papel me encontré un día con una librería de dos filas, fija la del fondo y móvil sobre carriles la delantera. !Qué invento! Ahora, cuando las baldas ya están tan cargadas de espaldas como yo, me entero que tengo en casa un mueble de alto diseño, uno de los referentes que ha hecho posible que Valencia haya sido declarada Capital Mundial del Diseño para 2022. Y me alegro...

Me alegro en la medida en que hay que hacerlo. Es decir, sin medida; sin mirar si en la administración están estos o aquellos. Me alegro mucho porque este, aunque no lo intenten, no puede ser un asunto manoseado por los políticos en tanto que es cosa de todos: de la sociedad civil, de la gente y de las cosas prácticas, de los talleres que hacen muebles y de las personas que se ponen delante de un tablero, se rascan el cogote con el lápiz y empiezan a aplicar ideas que son hijas de la experiencia y herederas del uso.

Valencia, Capital Mundial del Diseño. Xavi Calvo lo ha logrado al fin, después de años de esfuerzo; pero dice, humildemente, o temiéndose la que viene, que «no es un gran evento». Pero no estoy de acuerdo, no puedo estarlo. Los que no entendemos de detalles, los que simplemente intentamos ser valencianos que se alegran de las cosas buenas que le pasan a Valencia, pensamos que sí que lo es... Un evento merecido, trabajado, ganado a pulso en buena lid, por él y por todo un gremio profesional que lleva años mostrando una enorme calidad en tareas que van desde el dibujo de una silla de bar hasta el logotipo de un museo, desde la forma de una grapadora a esa estantería blanca con ruedas que envejece a mi lado.

Belleza y racionalidad. Idea y noción. La Exposición Regional y las Fallas, la Copa América y la Tomatina, Blasco Ibáñez y Sorolla, la Paella y la Fórmula-1... No le demos vueltas: salieran bien o mal, gusten o no gusten, éste de ahora, el de la capitalidad mundial del Diseño, es otro gran evento valenciano. De los vuelven a poner en el mapa y se puede convertir en una eficaz herramienta de promoción de la capital y de toda su región, la Comunidad Valenciana, que quiere seguir siendo creativa y dinámica sin quebrar la lealtad de su compromiso. Otra cosa que es el promotor, en vez de envanecerse, se acoja a la modestia y diga que la organización no va a ser tan cara como la de otros que otros acontecimientos de hace apenas unos años. Y que seguramente tendrá una administración más acertada.

Tiempo tenemos todos -tres años- para hacer bien las cosas, aprovechar en beneficio de todos esta designación y darle lustre a un noble oficio que aúna belleza y eficiencia. Como siempre, cuanto menos politizado esté el asunto y más profesional se le deje ser, más garantías de éxito.