Por fin la gran coalición

J. SÁNCHEZ HERRADOR

Por fin tenemos la gran coalición. No ese acuerdo político formal que se realiza entre dos partidos aparentemente diferentes por el bien del país sino una alianza subterránea que satisface intereses contradictorios. Pedro Sánchez tenía prisa y el PP necesitaba tiempo. El PSOE estaba perdido y encontró su oportunidad mientras Rajoy, en una mezcla de orgullo y egoísmo partidista, prefirió entregar el poder a los socialistas, apoyados por Podemos y los independentistas. Gobernaría un presidente socialista con los Presupuestos del PP. Una gran coalición de hecho.

Rajoy pudo dimitir y no lo hizo porque no quería aceptar su derrota en directo y porque pensaba que el PP no estaba preparado para la sucesión. Necesitaba tiempo para el partido. No se trataba de evitar que gobernara un partido del régimen bipartidista, al que a fin de cuentas pronto se le podría volver a vencer, sino que llegara al poder otra formación de tu mismo espectro político que lograra sustituirte. Por eso había que parar a Ciudadanos como fuera, el cual amenazaba no solo con ser el primer partido del centroderecha sino también con convertir al PP en una repetición de la UCD. Era mentira que daba igual que Rajoy dimitiera antes de la votación de la moción de censura porque Pedro Sánchez subiría igual al poder, pues era muy diferente formar un acuerdo del no a Rajoy que una investidura para elegir al líder socialista. Lo normal es que otro dirigente del PP hubiera constituido un Ejecutivo con Ciudadanos, el PNV y los partidos canarios o todo lo más se hubiera ido a nuevas elecciones y eso el PP no lo quería ni en pintura, pues lo que desean el PSOE y el PP es conservar un sistema de turnos donde el poder más tarde o más temprano se acaba recuperando. Era preferible la gran coalición subterránea que la sustitución.

Fotos

Vídeos