El globo

El Plan Sur fue un acto de renaturalización -literal- cambiando el curso del río

María José Pou
MARÍA JOSÉ POU

Pon un globo en el paisaje y la lírica saltará de la pantalla. Cuando vi ayer las imágenes del nuevo cauce del Turia que presentó Joan Ribó en el ayuntamiento, me quedé con el globo. Extasiada. Casi no me di cuenta de lo heteropatriarcal que era la escena con una pareja claramente heterosexual, representando un estereotipo pelín burgués, sin niños ni perro ni bicicleta con la que acudir hasta allí. Era una imagen tan clásica que si la hubiera presentado Rita hace años todos habríamos imaginado un cocodrilo sobre el pecho del joven. Cuando luego vi que sí aparecían bicis y niños en otros momentos, me alegré. Pensé: «No me han decepcionado. Son fieles a su 'Compromís style of way'». Sin embargo, en esas otras imágenes se mantenía el protagonismo del puñado de helio con cestita: el globo.

El punto de atención en esa imagen central no es la pareja, desplazada en un lateral, y tampoco tengo muy claro que lo sea el propio cauce, con mucho verde, algo de río y zona de ocio. El verdadero punto de fuga es el globo. Está casi en el centro, hace que elevemos la vista desde la tierra al cielo y parece alejarse dulcemente mientras los espectadores lo contemplan. Bucólico. No hay palabra que mejor lo resuma.

Lo que me produjo desazón es preguntarme ¿por qué un globo? ¿Cuántos globos aerostáticos vemos volar sobre el cielo de Valencia? Es cierto que en Pascua hay una concentración preciosa de vuelos de cometa en la Malvarrosa pero el globo de la imagen del proyecto de renaturalización del Nuevo Cauce no es frecuente. Los globos en general no son habituales por estos lares. ¿Qué se ha querido decir con ello?

Creo que mi interés en él desde el primer momento tuvo otro origen. Mi fijación se debía al recuerdo de una imagen conocida. Al reconocerla, el cerebro hace que la asimilemos en el punto más representativo. En efecto. De pronto supe por qué me resultaba inquietante y al mismo tiempo familiar. Se trataba de una recreación del cuadro 'La ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez', de Antonio Carnicero, que se puede contemplar en el Museo del Prado. Aquel fue el primer intento por hacer volar un globo de ese tipo en época de Carlos III, lo malo es que el final accidentado no augura nada bueno para un cauce que no lo es excepto cuando lo es. Es decir, el problema realmente grave es dar un uso a un espacio que no está pensando para una función recreativa. Entiendo que el alcalde quiera 'renaturalizarlo' pero no deja de ser una obra de ingeniería pensada para evitar los males del muy naturalizado Turia a su paso por Valencia. Nada más natural que una lluvia torrencial en el Mediterráneo costero. El Plan Sur fue un acto de renaturalización -literal- cambiando el curso del río. Pensar ahora en hacerlo río de nuevo con terrazas fluviales ajenas al peligro conociendo nuestro clima parece un tanto arriesgado. Como lo era en el siglo XVIII subirse a un globo Montgolfier.