GANAS DE FÚTBOL

NACH0 COTINO

Desde que Mateu Alemany se hizo cargo de la Dirección General del Valencia -y lo hizo por una recomendación directa de Tebas a Meriton- la percepción de la gran mayoría del valencianismo acerca de la capacidad operativa del club ha cambiado de manera radical, y para mejor. Cabe recordar que hace año y medio Layhoon había evidenciado que no estaba en absoluto capacitada para llevar el club, algo que obviamente nunca reconoció en público pero que veía todo el mundo y terminó por aceptar el consejo de Tebas para contratar al mallorquín y así poner un poco de orden en el disparate en el que habían convertido el Valencia. Así fue como Alemany llegó a nuestras vidas y así fue como cambió el destino del Valencia CF. No ya por el hecho -que es importante- de la capacidad que tiene a la hora de explicar al aficionado qué es lo que está ocurriendo en cada momento, aunque obviamente en dichas explicaciones siempre enseñe lo que quiere enseñar y guarde lo que quiere guardar, sino porque realmente en su gestión -más allá de los errores o equivocaciones que pueda cometer en cuestiones puntuales- está resultando ser eficaz para el Valencia, algo que supone una verdadera novedad desde que Peter Lim compró la mayoría accionarial del club. Hay muchos ejemplos que lo atestiguan y uno de ellos es la reciente compra de Gonçalo Guedes pese al riesgo que comporta una inversión de tal magnitud económica. Cuando en la primavera de 2017 se contrató al mallorquín, el actual propietario del club había pasado de ser el 'salvador de la patria' a ser el blanco de todas las iras del valencianismo y razones no faltaban puesto que la entidad, de la mano del asiático y de sus secuaces, estaba acercándose peligrosamente al abismo. Tan es así que de no haber aparecido Alemany por generación espontánea o, mejor dicho, por recomendación de Tebas, muy posiblemente Peter Lim hubiera buscado la forma -de hecho ya estaba sondeando las opciones- de deshacerse de una inversión que, por su propia incompetencia, le estaba generando más problemas que alegrías hasta el punto de pasar un largo espacio de tiempo sin pisar Valencia pese a que poco tiempo antes había sido recibido en Mestalla con honores de jefe de estado. Cuando un magnate llega a un club de fútbol gran parte del éxito guarda una relación muy directa con la capacidad de ilusionarse y participar en el proyecto. Lim se ilusionó al principio, metió la pata hasta las más insondables profundidades y acabó excluyéndose de la ecuación. Pero aterrizó Alemany y le dio la vuelta al club como a un calcetín devolviendo, también al máximo accionista, las 'ganas de fútbol'. De tal manera, el propio Lim se ha involucrado en la 'operación Guedes' hasta conseguir una forma de pago muy ventajosa como imagino hace con la mayoría de sus empresas. Una nueva era muy bonita aunque también arriesgada: ganar las fortaleza económica desde la solvencia deportiva.